200 Años de Richard Wagner. 22 de mayo de 1813

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Familia Wagner-Liszt-Bullow. Bayreuth, 1881. Arriba: Blandine von Bülow (hija de Cósima), Heinrich von Stein (profesor de Siegfried), Cósima Wagner-Liszt, Richard Wagner, Paul von Joukowsky (amigo de la família). Abajo: Isolde Wagner, Daniela von Bülow (hija de Cósima), Eva Wagner y el pequeño Siegfried Wagner.

¿Qué escribir sobre este centenario? Hay información sobre Wagner por todas partes. No indicaré nada sobre su música, salvo que nunca pasará de moda. Solamente subrayaré un párrafo de Arte y Revolución (1850).

Si la obra de arte griega contenía el espíritu de una bella nación, la obra de arte del porvenir debe contener el espíritu de la humanidad libre por encima y más allá de todas las barreras de las nacionalidades; en ella el ser nacional puede ser sólo un adorno, un atractivo de la diversidad individual, no una barrera represiva.

No es esta la opinión de un protofascista, sino la de alguien que cree no en las ideas del hombre, sino en la humanidad. En el ser humano como el único capaz de crear el arte. La esperanza y la fe de Wagner son enormes (Este es el último motivo musical del Anillo del Nibelungo: la esperanza en el hombre). Creo que eso es lo que tendemos a confundir con su egocentrismo. Tal vez no lo comprendemos. Reitero: la genialidad no pretende, ni necesita, ser comprendida.

La información de la foto está tomada del blog amigo In fernem Landde Joaquim (Barcelona).

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Enrique García Revilla. PhD.
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10 Responses to 200 Años de Richard Wagner. 22 de mayo de 1813

  1. José Luis says:

    Y a veces goza de no ser comprendida, o cambia de opinión de lunes a jueves con lo que los que “leen para confirmar sus prejuicios” encuentran siempre lo que quieren. Maniqueismo y necesidad de etiquetar, ese parrafo dice lo mismo que se siente, sin entender mucho la letra, al final de Los maestros cantores, y debiera figurar en cualquier debate sobre la personalidad de Wagner

    • Caramba, cómo me gusta el pasaje final de Los Maestros Cantores, el de Sachs con los negros nubarrones sobre el arte alemán. ¡Lo que dices es cierto!: Siempre encuentran lo que quieren. Gracias por tus comentarios, siempre tan pertinentes y prudentes, como Hans Sachs 😉

      • Josep Olivé says:

        Pues ya somos tres…
        Puede que efectivamente, en su egocentrismo, Hans Sachs fuera la plasmación viva del mismo Wagner, puede también que se le fuera la mano a la hora de ridiculizar a Hanslick en el personaje de Beckmeser, pero la obra es redonda, destila sabiduria a raudales, presenta un equilibrio musical-dramático como en pocas otras obras del mismo Wagner, y finaliza con una exaltación final de lo que significa (o debería significar) la tradición, TRADICIÓN con mayúsculas, con puertas abiertas al futuro respetando su pasado.
        De lo que vino después el Sr. Richard Wagner no tiene ninguna culpa.
        ¿Sabeis que obra se interpretaba en los cumpleaños del Führer? Pues eso. 🙂

  2. Josep Olivé says:

    No todo lo que escribió Wagner era ininteligible como yo mismo apuntaba el otro día, exagerando tal vez en demasía algo que es bastante cierto. Y es que me refería básicamente a sus análisis musicales. Pero la cita que nos traes hoy es una buena muestra de que también podía ser tan brillante y luminoso escribiendo como lo fué componiendo. Y es que tienes razón: la genialidad no pretende ni necesita ser comprendida. Es precisamente por ello que hablamos de genialidad.

  3. Regí says:

    Hola a todos, especialmente a Enrique, claro:

    Soy un wagneriano al que le encanta Berlioz y llora con Puccini.

    En los cumpleaños de Hitler se interpretaba la Novena de Beethoven. Le tocaba dirigirla a Furtwängler, su director favorito; lo que a él le le caía demasiado bien, ya que no era odiaba al dictador y su régimen. En youtube se puede ver algún fragmen to con esvásticas a tutti plen. Muchos no saben que la coral se tomó como himno nacioanlsocialista y que Hitler adoraba también la música de su paisano Bruckner. También hay youtubes con el dictador rindiendo homenaje al compositor en el “Walhalla” tras la anexión de Austria. Sin embargo, siempre se asocia a Wagner en exclusiva con la figura de Hitler.

    Wagner tiene muchas aristas. En 1850 escribió esas hermosas palabras en “Arte y Revolución”, pero no olvidemos que también escribió otras palabras muy desafortunadas en “El Judaísmo en la Música” donde, entre otras cosas, negaba que los judíos pudieran tener talento musical, dejando en mal lugar a Meyerbeer y Mendelsshon, ambos judíos. Algunos han pretendo que este panfleto marca el inicio del antisemitismo racial que sucede al antijudaísmo religioso y que propone el exterminio de todos los judíos. el Holocausto. Esto no es cierto. Wagner se mueve en una sociedad antisemita y se apunta a la corriente general para obtener más apoyo. El antisemitismo racista ya existía, no es un invento de Wagner. Por otra parte, lo que Wagner propone en 1850 es la asimilación de los judíos, que abandonen el judaísmo, no que sean asesinados; no obstante, en la “reedición” del escrito de los años 60, amplía el texto y llega a apuntar la posibilidad de la expulsión – como se hizo en España en 1492 – pero se decanta por la asimilación. “Aclaración sobre ‘El Judaísmo en la Música”.(1869)

    Parece una paradoja que el mismo año escribiera o que parece tan dispar desde un punto de vista ideológico, sobre todo si leemos su hermoso panfleto revolucionario del año anterior “La Revolución” (1849), que es todo un canto libertario a la humanidad en contra de la opresión y tenemos en cuenta su participación en la revolución de Dresde, junto al anarquista Bakunin, ese mismo año.

    La paradoja tiene fácil resolución. Tendemos a pensar que el racismo o el antisemitismo es propia de la extrema derecha, pero no es cierto. Tanto Marx como Bakunin y Proudhon son antisemitas, ya que el capitalismo emergente es relacionado con .los banqueros judíos. Por eso, no hay paradoja en que Marx, judío, fuera antisemita. Lo que se preconiza es la lucha contra el “judaísmo”, que se equipara al “capitalismo”.

    En cuanto a los “Maestros Cantores”, no es cierto que sea una obra antisemita, ni racista ni proto-nazi ni demás falsedades que se suelen decir. Es cierto que los nazis interpretan la arenga fina de Sachs como un himno nazi. De hecho, al ser interpretado se ponían de pie y hacían el saludo fascista. Si lo leemos bien y sin prejuicios, veremos que es un canto al arte, pero no al arte en general, sino al alemán en concreto; lo que está de acuerdo con la coral de Bach que suena al iniciarse la obra y la alusión a Durero, que era Nurenberg. No hay nada rechazable en ello. Esta obra se inscribe en la corriente musical llamada “Nacionalismo Musical”, consecuencia del Romanticismo. Autores como Smetana, Dvorak, Sibelius, Granados, etc. pertenecen a ella. También hay que decir que el nacionalismo cultural o político no está reñido con el internacionalismo, por lo que no hay contradicción con el texto mencionada de 1850.

    Un saludo y enhorabuena por tu libro sobre Berlioz. Soy el Regí o Rex del blog de Joaquim.
    Si me lees, me gustaría que me dijeras en qué consiste la influencia de “Romeo y Julieta” en “Tristán e Isolda”, que tanto entusiasmó a Wagner. En tu libro citas que Wgner hace una cita de la sinfonía dramática berloziana, pero yo soy duro de oído y no lo percibo.

    Muchas gracias.

    Este es mi correo por si te apetece contactar conmigo:

    rexvalrex@hotmail.com

  4. Hola Rex, te conozco por tu wagnerismo. Lo que no sabía era lo de Puccini. Gracias por pasar por aquí y sobre todo, por haber leído mi libro. Para un autor esto implica un agradecimiento especial. Mientras pensaba en qué contestarte me has dado la idea de elaborar un estudio sobre la relación entre Wagner y Berlioz. Lo malo es que dicho estudio ya está hecho, sólo hay que traducirlo. En el 39 Wagner asiste a la tercera representación de Romeo, en la sala del Conservatorio de París. Volverán a encontrarse en varias ocasiones, en París y en Alemania. El año pasado estuve en la casa en que cenaron juntos en Londres, en junio de 1855. El caso es que Romeo y Julieta emocionó a Wagner hasta el punto que envió a Berlioz, el 21 de enero de 1860 un ejemplar firmado de Tristán con la siguiente dedicatoria:
    “Al grande y querido autor de Romeo y Julieta, de su admirador, el autor de Tristán e Isolda.”
    El volumen estaba acompañado por una breve y emocionante carta:
    Querido Berlioz,
    Estoy encantado de poder ofrecerle el primer ejemplar de mi Tristán. Acéptelo y conserve su amistad hacia mí.
    Soy su servidor,
    Richard Wagner.

    Rex, ignoro si ya conoces todos estos datos y te estoy contando cosas que ya sabes. En este caso, perdón. Te pego un par de enlaces a youtube que pueden resultar significativos: El comienzo del recitativo “Romeo solo” arranca (casi) con las famosas cuatro notas melódicas del preludio de Tristán http://www.youtube.com/watch?v=I1-Osn5xmFE (do-fa-mi-re#) En Tristán son la-fa-mi-re#. Por otro lado, echa un vistazo al coro final de Romeo y Julieta http://www.youtube.com/watch?v=EDT1imkXjE8 (Escucha un par de minutos desde 1: 32′ 30”), que pudo haber inspirado (no me cabe duda) a Wagner para el coro en forte y su brillante acompañamiento de las cuerdas de Tannhauser, (2′ 25” -aunque esto sea la obertura- http://www.youtube.com/watch?v=LTyj856BtWY.
    Mis amigos Monir Tayeb y Michel Austin, los propietarios de http://www.hberlioz.com son, además de amabilísimos, dos de los grandes campeones berliozianos del momento. En su página puedes encontrar toda la información que quieras y muuuucho más. Es una página infinita.
    Un saludo y vuelve cuando quieras, al olfato del nombre de Wagner o del de Berlioz.

    • Regí says:

      Muy agradecido por la información. La espina que llevo clavadita es que me encanta la música pero no tengo conocimientos musicales. Mi “olfato” es la emoción. Si una música me emociona, la doy por buena.

      Sabía lo de la carta de Wagner. La dedicatoria es muy , pero que muy importante en el caso del “envidioso” de Wagner. Solo era ta amistoso con personas a las que admiraba profundamente. Así, su escrito teórico “La música del futuro”, que parafrasea, “La filosofía del futuro” de Feuerbach, se la dedica a este filósofo. Cuando da el giro schopenhauriano le dedica y entrega de Schopenhauer su libreto del Anillo, un trabajo se años (1848-52). También es muy efusivo en su dedicatoria.

      Estas cosas conviene contarlas porque los tópicos de envidioso, megalómano y desgradecido son exagerados. Wagner no era la maldad personificada. Tenía luces y sombras, como todos. Él no es responsable de que Hitler se lo apropiara.

      Sobre Berlioz, decir, que puedo sentir su dolor ante la frustración que sufrió, y que el “porvenir” no le ha hecho justicia. Es uno de los grandes.

      Pues nada. Muy contento de haber leído tu libro, que he recomendado a una lista de correos que llevo con personas interesada en la música de España y América. Una joya. Si escribes sobre las relaciones Berlioz-Wagner, seguro que habrá interesados. Yo el primero. Y no es por darte coba, es que escribes muy bien. Casi me leo tu libro de un tirón.

      Un fuerte abrazo y si quieres que te añada a mi lista de contactos solo tienes que decírmelo.

      Rex

      rexvalrex@hotmail.com

      • rexval says:

        Con retraso, pero nunca es tarde si lo bueno. La frase que citas es para enmarcarla. Nos dice que los nazis no tenían razón y que se puede ser alemán (o de cualquier otro sitio) y universal. En “Die Revolution”, de amena lectura en contra de lo que se puede decir hay cosas hermosas como que el hombre – todos los seres humanos – es lo más sagrado.

        http://www.archivowagner.com/escritos-de-richard-wagner/177-w/wagner-richard-1813-1883/485-la-revolucion

        “Lo único sagrado que hay es el hombre libre, y no hay nada más elevado que él.”

        “Quiero destruir el existente orden de las cosas, un orden que divide a la humanidad en pueblos rivales, en poderosos y débiles, en hombres con derechos y hombres sin derechos, en ricos y pobres, pues lo único que hace con todos ellos es convertirlos en desgraciados. Quiero destruir el orden de las cosas que convierte a millones en esclavos de unos pocos y a estos pocos en esclavos de su propio poder, de su propia riqueza.”

        “Al grito de « ¡Yo soy un ser humano!», que conmueve al cielo, se precipitan los millones de seres, la Revolución viviente, el hombre devenido dios, sobre valles y llanuras, y anuncian a todo el mundo el nuevo evangelio de la felicidad.”

        (Die Revolution. 1849)

        También ecribió cosa que no me gustan, pero esto me emociona y me hace decir:AMÉN.

        Saludos.

        Regí

  5. Gracias por el enlace a Die Revolution. Preciosos párrafos. Puedes proponérselos a la autora del libro de la esvástica en la portada, de cuyo nombre no me acuerdo, de verdad (Rosa… No soy tan wagneriano. De momento, de acuerdo con lo que nos has contado, no está entre mis próximas lecturas) Tampoco he leído La REvolución. Y tal vez me haga falta tras el poso que ha dejado en mí la lectura de B. Magee, tan recomendable como discutible en tantas cosas.
    ánimo con tu blog: El caballero del cisne.

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