BWV 2013 BurgosWagnerVerdi. Una reflexión.

IMG-20130429-WA0001BWV BurgosWagnerVerdi 2013. Algunas personas me han pedido que dedique una de mis soirées a unas líneas de opinión sobre nuestra celebración en Burgos de los centenarios de Verdi y Wagner. Los lectores del extranjero tal vez también vean agradable la lectura de estas impresiones (no se trata de una crítica, aviso). Desde la orquesta agradecemos al coro (un coro aficionado, integrado por unos ciento cincuenta coristas de varias agrupaciones de ciudad y provincia), no sabéis hasta qué punto, vuestro tiempo, vuestra disposición y vuestra afición. Gracias. (He recibido, a propósito de estas líneas, unos cuantos correos electrónicos, -muchos desde el mismo Burgos-a la mayoría de los cuales ya he respondido, en los que cada uno me ha enviado sus propias impresiones. Todas ellas me interesan, pero si me las enviáis a mí, sólo las leo yo. Creo que sería mejor que hicieseis públicas vuestras opiniones. En la parte de abajo de esta página se puede introducir comentarios. Gracias por vuestras amables palabras a todos). 

Cuando uno se ve en medio de una marea imparable de sonidos vocales e instrumentales, desde su puesto en el corazón de la orquesta, es sacudido por varios sentimientos. En primer lugar, la conciencia de humildad, de estar ahí no para complacerse en que su nombre figure, ni para llenar el ego que inevitablemente todos los artistas poseemos, sino para ponerse al servicio de una obra de arte de vida efímera y temporal, que sólo es posible revivir cuando doscientas personas se ponen de acuerdo. ¡Doscientas! ¡Si ya parece imposible que tan sólo dos no discutan! Cuando uno cree en el arte, olvida la intención de ofrecer un concierto para que se le aplauda y se convierte en un instrumento pequeño y necesario para lograr la recreación de una música que ha pervivido con espléndida salud durante siglo y medio. En estas ocasiones, el sentimiento de agradecimiento también es considerable. Uno siente que nunca podrá agradecer del todo la posibilidad de participar en este proyecto a quien se la dio. Del mismo modo, sintiéndose un grano de arena, necesita expresarse hacia los doscientos granos de arena que le rodean: entre todos, somos visibles. Y juntos, hemos sido capaces de algo grande para una ciudad pequeña. Tal vez podíamos haber ofrecido algo así al jurado que eligió a San Sebastián como capital europea de la cultura para 2016 (Esto hubiera dado credibilidad al apartado de apoyo popular). Creo que nadie puede negar que se trata de algo importante. Las obras que interpretamos no son canciones. Tampoco son piezas en las que el público aplaude a un intérprete de cierta habilidad. Se trata de obras de arte que no existirían sin el concurso de miles de horas de ensayo (número de horas de ensayo y estudio en casa, multiplicado por el número de coristas y miembros de la orquesta, ¿unas cuatro mil?) de unos músicos comprometidos. Lo mejor es que ninguno de los implicados vive de esto. Cada uno tiene su ocupación y considera la gran música como una aspiración, como una oportunidad de experimentar algo único. Y esto es lo que no tiene precio. La función social de la música, a la que tanta gente apela y en que con tanta facilidad olvidamos, no consiste en introducirse en un pandemónium de megafonía (el disfraz y escudo protector de los malos músicos) para dejarse llevar por ritmos repetitivos, sino en el movimiento artístico-social de participación en la recreación de un arte temporal como la música. Las doscientas personas que había sobre el escenario y las mil cuatrocientas de la sala, podemos afirmar de nosotros mismos algo que no podríamos decir tras ninguno de los conciertos a base de altavoces que tanto público atraen: somos ahora ciudadanos más cultos y más sensibles ante el arte que antes del concierto. (Llegado este punto, espero que los lectores del extranjero, sean conscientes del importante movimiento coral de mi ciudad.)

Tal vez el resultado musical podría ser superable (quizá esos filarmónicos de Berlín son capaces de tocar Wagner con mayor… todo), pero no el resultado humano, el de educación para la ciudadanía y el de la satisfacción personal y (por no hablar de nuestro burgalesismo), por haber cantado y tocado ¡Y QUÉ BIEN! la preciosa música de Verdi y la inigualable de Wagner. Bravo, coro. Es posible que entre mil seiscientas personas pudiera haber una a la que no le haya gustado, mi opinión es más vulgar pues estoy entre las mil quinientas noventa y nueve restantes. En ese caso, respetaríamos su opinión y le pediríamos que tratase de sopesar el lado positivo de todo esto.

Animo a los coros burgaleses a seguir con estas iniciativas. Reitero lo que ya expuse en otro lugar: desde otras ciudades, no sólo españolas, sólo pueden asombrarse y admirar lo que hacemos en Burgos. La voluntad y la afición crean el arte.

Enhorabuena y ánimo.

Me permitiré una palabra hacia nuestra orquesta. No puedo estar más orgulloso del nivel musical alcanzado estos últimos años. ¿Se puede mejorar? Permitid ahora que me ría de mi propia pregunta retórica. ¡Pues claro!

Creo que es conveniente resaltar que la mayor parte de los profesores de la orquesta son burgaleses de nacimiento o adopción. Los que no lo son y vienen de otras orquestas de primera línea nacional quizá lo hacen porque echan de menos en sus puestos de trabajo el extraordinario ambiente musical y humano que se respira aquí. Si casi todos quieren repetir, viniendo de orquestas superiores, por algo será (y no por dinero, eso desde luego).

Enrique García Revilla.

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Enrique García Revilla. PhD.
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15 Responses to BWV 2013 BurgosWagnerVerdi. Una reflexión.

  1. Josep Olivé says:

    Cualquier persona que ame la música queda “tocado” en leer este post tan emocionante.

  2. Paco Sáez says:

    Gracias, Enrique, por haber plasmado en palabras lo que todos los músicos y coralistas sentimos al finalizar el concierto. En mi caso, fue como si todo el peso de las horas de ensayo, el trabajo personal, las tardes de domingo invertidas …. me cayeran encima de repente. Era un inmenso vacío que paulatinamente se fue llenando de emoción, abrazos y lágrimas. Pero, lo importante es que esta emoción surgía al ir tomando conciencia del gran disfrute que acababa de experimentar. Llevo más de 30 años cantando en diversos grupos y pocas han sido las ocasiones en que he “vivido” un concierto como en esta. Lo di todo y la música me lo devolvió con creces. Gracias a tí y a todos los que lo hicimos posible.

  3. De nada, Paco. Espero que entre todos los integrantes del coro, no haya ni uno solo que se quede con la sensación de que tantos domingos invertidos no han merecido la pena. Soy de la opinión de que el resultado obtenido compensa el trabajo.

  4. marisa says:

    Muchas gracias por tus palabras. Soy corista aficionada que ha cantado desde niña en varios coros de la ciudad. Participé en la grabación del himno a Castilla y de Burgos, en la novena de bethowen y en el proyecto verdi-wagner. De todo ello he aprendido, de todo he disfrutado y con todo me he enriquecido. Desde luego todo es mejorable, pero también pienso que como aficionados que somos y que generosamente hemos regalado nuestros tiempos, nuestros esfuerzos y nuestra ilusión no se nos puede pedir mas. A pesar de los pesares que pesan sobre un tal señor Lara……..

  5. Hola Marisa, ¡qué gran aficionada eres, que en cuanto puedes te apuntas! Creo estar seguro de no meter la pata si digo que, en tu coro, debes ser de las que siempre están puntuales y de las que menos faltas a los ensayos. A eso se le llama afición, y la de cantar es una de las mejores. Como dices, no se os puede pedir más. Conozco esa crítica que comentas y creo que, aunque no nos agrade, hay que aceptarlo como la opinión de uno entre 1600, sin darle mayor importancia. Si no me hubieran enviado un enlace para verlo, no me habría enterado, y no hablaría de ello, porque me importa poco o nada. Gracias por tu comentario y no dudes en saludarme en cualquier ocasión. Seguro que nos conocemos ya.

  6. Rafa says:

    Gracias, muchas gracias Enrique por tu comentario. Totalmente de acuerdo contigo.
    No trascender la excelencia musical a la importancia de hacer proyectos con gente de aquí es tener una visión muy estrecha de la música. Cuantos “hermanos, primos y cuñados” de coralistas o instrumentistas pudieron disfrutar el otro día del concierto y a lo mejor se quedaron con la inquietud de oír mas, de conocer mas…¡Ese será nuestro principal éxito! Reducir el disfrute de la música solo para unas élites minoritarias…. es privar de este arte que tanto nos emociona al resto de gente… ¡Es que el principal éxito del otro día es precisamente que el concierto fue con gente de aquí y gracias a eso llenamos el auditorio! Y ante estos proyectos, reivindico que no se vaya con el “oído retorcido” … Claro que creo que es mejorable, y me gustaría que lo fuera, que hubiera nuevos retos, nuevos proyectos…(¿por que no hacer un coro de auditorio mas estable, con gente de aquí??), creo que en Burgos se pueden hacer muchas cosas, que hay mucha gente que canta muy bien y hay buenos coros…, pero para eso hace falta compromiso de todos y el apoyo de todos…
    Aprovecho también para felicitarnos a todos los Burgaleses por la orquesta que tenemos, que debe ser motivo de orgullo para todos. El esfuerzo de sus músicos, impagable (eso seguro) , solo motivado por el deseo de hacer buena música. Gracias.
    Dice la leyenda que mientras el célebre músico burgalés Antonio José era fusilado por sus paisanos, antes de morir qritó: ¡Viva la música!. Hago mío su grito por encima del sonido de fondo del silbido de otro tipo de balazos.

  7. Me gusta mucho la última línea de tu comentario: “por encima del sonido de otro tipo de balazos”.
    Sobre las últimas palabras de Antonio José, creo que es de Arquímedes de quien se dice que cuando le estaban clavando una espada exclamó: “¡No borréis mis círculos!”. Significa que el sujeto ya es leyenda.
    La idea de un coro estable para el auditorio no es en absoluto descabellada. Hace falta alguien que lo mueva, realice el proyecto, lo proponga y demás. Mira a ver…
    Un saludo y gracias por pasarte por aquí.
    Rafa, Luigi y Dani fueron mis compañeros de cuarteto cuando teníamos 13 años. 😀

  8. Hola Enrique,
    ¡Qué razón tienes en lo que comentas! Bien cierto es que muchos grupos en el mundo tocan esta música y, como dices, quizás con un nivel técnico superior al vuestro. Pero en realidad no es la perfección técnica la que proporciona un entendimiento de lo que esta música significa; no es un virtuosismo mayor el que genera satisfacción entre los oyentes y los intérpretes; no por tocarlo más afinado, más rápido o más junto, la humanidad de esta música es transmitida de manera más eficaz. Hay algo más. Existen otros valores dentro de la música que están al alcance de todos, de los miembros de una u otra orquesta, de famosos o de desconocidos, de profesionales y de aficionados, y por ellos amamos todos la música. Son esos valores los que hacen que cada uno de nosotros admiremos el gran arte y que todos podamos disfrutar de él. Y con que hubiera tan solo una persona entre mis seiscientas que disfrutara así, ya estarían justificadas cuatro mil horas de ensayo.

    • Acabas de poner por escrito lo que considero el “manifiesto social de la gran música”. Con ello no estamos justificando el vandalismo de interpretar obras maestras sin unos mínimos de garantías, ¡en absoluto!. El virtuosismo es necesario, pero a veces se vuelve orgulloso y soberbio, se gusta demasiado a sí mismo y termina por prescindir del sentido artístico y de la utilidad de la música como elemento social. Gracias, Eduardo, por dedicarnos tus líneas. Veo que la Orq. Sinfónica de Navarra te quiere como algo más que director invitado… Ya estamos organizando el viaje para ir a verte. Y si nos animamos, también iremos a verte en noviembre en el podio de la Royal Philharmonic. Ya me dirás cuál es el programa.

  9. José Luis says:

    Llego tardísimo. No puedo estar más de acuerdo con todo lo que dices, desde esa primera admiración (que con la costumbre se olvida lamentablemente) por la capacidad de la música para poner de acuerdo a tanta gente y ser capaces de producir algo que supera a la suma de sus ingredientes, un cierto orgullo (por fin) y asombro por pertenecer a esta especie, la sensación de que ese es el camino, en fin, qué te voy a decir. Y lo que me parece más admirable es tu pasión, no sé si muy habitual entre los profesionales. Enhorabuena por todo.

  10. Bona tarda,
    No llegas tarde. Sólo el hecho de que pases por aquí ya es de agradecer. Algo de esta pasión la he aprendido de mi compositor de cabecera, aunque éste era mucho más bestia para casi todo (La verdad es que si yo hubiese vivido en el siglo romántico hubiera sido inaguantable!!!) Pero sí, creo en el arte y en su función social. Del mismo modo, hay otras cosas en las que no creo en el mundo de la “música”. Pero eso ya es otra historia. Un saludo tristaniano.

  11. Rosana says:

    Gracias Enrique, tu opinión como experto nos anima a todos a seguir por este camino.
    Un buen amigo italiano llamado Emiliano Bruner, recién llegado de Roma nos dijo que le había sorprendido Burgos por el gran y variado ambiente musical que hay en nuestra ciudad. Ha encontrado fácilmente en Burgos lo que en Roma costaba hallar. Este es el rico ambiente que deseo trasmitir a nuestros hijos. Será nuestro mejor legado.

    • Hola Doctora,
      Este es el ambiente que me gusta para mi ciudad, el de la cultura. Una gran capital tiene muuuucho más de todo, pero al estar más esparcido, su presencia se puede ver diluida. Roma, Miami… son jaulas a veces impersonales (sobre todo en la segunda) llenas de coches (y motos) que vienen y van. Aquí todo está más presente. En mi opinión de experto… (Líbrenos Dios de semejantes especímenes, los “expertos”, pues sólo traen maldad) la figura de JAVIER CASTRO es la que ha venido a dinamizar el aura cultural que rodea la ciudad. Gracias por tu comentario y buen trabajo en la Coral de Cámara de Burgos.

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