Algunos autopréstamos en El Mesías

Londres, Crystal Palace, 1903

London, Crystal Palace, 1903

   Some self-borrowings in Händel’s Messiah (see the links below).

El hecho de que Händel completase la composición de El Mesías en tres semanas y media es sin duda sorprendente. El ritmo de trabajo fue de casi una parte (un acto) por semana, es decir de más de dos números diarios. Su cabeza estaba tan llena de música que debió entrar en erupción el día 22 de agosto de 1741 en su apartamento de Brook Street (orientado al norte, por cierto). La década de 1730 había resultado complicada para él, pues el gusto caprichoso del público comenzaba a hastiarse de la ópera italiana. La compañía de ópera que él dirigía quebró e incluso caviló la idea de abandonar Londres. La solución llegó en forma de un nuevo género en forma de oratorio pero que admitía el lenguaje musical de la ópera italiana. De esta forma, además de proporcionar al público londinense una obra en inglés, conseguía abaratar los costes de producción, vestuario, decorado y ensayos (En un oratorio, al no tener que memorizar música y actuación, se precisa menos tiempo de ensayo). El ahorro también fue considerable al no tener que traer  de Italia divos y divas, castrati con elevadísmos cachés, pues los cantantes serían los de casa.

    Así pues, Händel se encontraba recluido en su piso desde febrero, no se sabe muy bien en qué condiciones de salud, componiendo algunas obras menores de vez en cuando. Al recibir el libreto de Jennens su cabeza entró en ebullición y de allí empezaron a salir notas y más notas, como si sus conexiones neuronales tuviesen vida propia y produjeran de forma inconsciente y compulsiva melodías, fugas, kilos y kilos de música. Pocos compositores ha habido tan prolíficos en melodías como Händel. Se dice que en la primera mitad del XVIII fue el más importante en este sentido, como lo fue Mozart en la segunda parte del siglo. Tchaikovsky se llevaría los honores en el siglo XIX. En el siglo XX (que no ha sido el más melódico de los siglos)… ¿Los Beatles, tal vez?

    Toda esa música que producía su cabeza iba saliendo de la nada, pero en ocasiones ocurría que se presentaba ante él alguna melodía que ya había empleado en alguna otra ocasión. De este modo, en El Mesías, Händel recurre a un procedimiento que han llevado a cabo autores de toda época: el tomar material de obras menores (que en muchos casos es demasiado valioso para dejar que se olvide) para darle una oportunidad en una obra de mayor importancia.

    El coro For unto us a child is born, de tema tan alegre, es una trasposición del material de una cantata que había compuesto con un mes de anterioridad:

For unto us a child is born tomado de No, di voy non vo fidarmi

His joke is easy viene de Quel fior che all’ alba ride

And He shall purify está basado en la tercera sección del mismo dúo Quel fior che all’ alba ride (desde el minuto 2′ 55”).

El material para el Aleluya parece inspirarse en otra sección de la cantata (desde el minuto 4′).

Y, por supuesto, la última exclamación del Aleluya, es una coda que constituye una rúbrica del autor, una especie de firma musical, como ya se vio en la fuga final de la primera parte de su oratorio Saúl (ir al minuto 2′).

    Se puede hablar también de obras de autores posteriores que toman material de El Mesías, como la fuga del Kyrie del Requiem de Mozart, tomada de And with his Stripes.

    Tal vez rizando el rizo puede verse cómo Beethoven se inspira en la frase His joke is easy en el arranque de la coda del cuarto movimiento de su Quinta sinfonía (ir al minuto 31’24”). ¿Es rizar el rizo? La respuesta es: Beethoven conocía y admiraba El Mesías y a su autor. También conocía el fragmento His joke is easy y no se puede decir que Beethoven tuviera precisamente mal oído… aunque tuviera mala oreja -y cada vez peor- su oído musical se mantuvo intacto.

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About enriquedeburgos

Enrique García Revilla. PhD.
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5 Responses to Algunos autopréstamos en El Mesías

  1. José Luis says:

    Escuchar a Handel siempre te pone una sonrisa, pero ya supondrás que esto me ha encantado de modo particular, especialmente lo de Beethoven, que por lo que veo era maestro también en las citas, que no se puede poner mejor, una maravilla.

    P.S. Cualquier día me autoconcederé un heteropréstamo de esto 🙂

  2. ¡Qué gratísima sorpresa hoy en tu blog, http://anchaesmicasa.wordpress.com/!! No encontraba el momento de sentarme a elaborar un artículo sobre L’Enfance du Christ, pero de ningún modo lo hubiera hecho mejor que tú. Y sí, es verdad: Ya dijo Ataúlfo Argenta cuando repitió como propina una obra contemporánea que al público le había dejado frío la primera vez: “A la segunda, todo entra mejor”.
    Tiene que haber mucho más material prestado y autoprestado en el Mesías de lo que pongo aquí, pero tampoco hay que aburrir. Heteropréstate lo que quieras, que ancha c’est chez moi. Por mi parte, también daré al botón de rebloguear con este artículo berlioziano tuyo.

  3. Pingback: Händel: El Mesías | Les soirées de l'orchestre

  4. Pingback: La OBC y el Requiem de Mozart en L’Auditori (3) | Ancha es mi casa

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