Osbu. Concierto del 26 de enero de 2014

Osbu: Viaje a Orión, Sinfonía Escocesa y concierto para trompeta.

Osbu: Viaje a Orión, Sinfonía Escocesa y Concierto para trompeta.

Orquesta Sinfónica de Burgos (Osbu). Concierto del 26 de enero de 2014.

Hummel: Concierto para trompeta.

Alejandro Yagüe: Viaje a Orión (Estreno absoluto)

Mendelssohn: Sinfonía escocesa

Trompeta: Manuel Blanco. Director: Javier Castro. Forum Evolución Burgos.

Notas al programa

Trompeta, falda escocesa y cinturón.

 

Johann Nepomuk Hummel (Pressburg-Bratislava, 1778; Weimar, 1837)

Concierto para trompeta en Mi mayor, S. 49.

Composición: Diciembre de 1803. Estreno: 1 de enero de 1804.

     Con el fin de situar a Hummel en algún lugar de la línea histórica musical suele afirmarse con cierta frecuencia que fue un gran compositor clásico sin el genio de Haydn, Mozart o Beethoven y que hoy es recordado principalmente en función de su brillante concierto para trompeta. A pesar de que sus fechas de nacimiento y muerte lo sitúan con posterioridad a Beethoven, su estilo musical responde a todas las características de la época clásica. El caso de Hummel es el de un personaje histórico al que se puede envidiar por el sencillo motivo de que se relacionó en términos de amistad con Haydn, con Mozart, con Beethoven y con Schubert. En la casa vienesa de los Mozart permaneció un par de años viviendo en régimen de cama y mantel, en la época en que la partitura de Las bodas de Fígaro iba tomando forma sobre el escritorio del salzburgués. Fue en vida un artista al que acompañaron la suerte y la fama. Sus obras se estrenaban, se editaban y eran aclamadas por el público. Tal vez, el motivo para ello no es otro que, cuando los compositores que iban a dar el paso hacia el Romanticismo se afanaban en obligar a un público educado en las formas clásicas a escuchar cosas nuevas, Hummel persistía en la estética dieciochesca. En el concierto para trompeta, toma la pureza de Haydn y la dota de los colores de Mozart, al tiempo que permite que el poso revolucionario deje también su impronta. El aroma mozartiano de ciertos fragmentos sugieren que éste pudiera haber sido el concierto de trompeta que Mozart nunca compuso al no disponer del instrumento dotado de un mecanismo similar a las llaves del viento madera que desarrolló Anton Weidinger en la década de 1790. Haydn fue el primero en sucumbir ante la innovación que suponía una trompeta capaz de tocar toda la escala cromática y, en 1796, compuso su concierto en la tonalidad de mi bemol. El éxito impulsó a Weidinger a encargar una nueva obra concertante, esta vez a Hummel, que por entonces no era más (ni menos) que un joven prometedor que aún no había conocido un triunfo rotundo. Su concierto, al que hay que reconocer una mayor brillantez que al de Haydn, fue compuesto en el tono de mi mayor, aunque no tardó en empezar a tocarse medio tono más grave, de nuevo en mi bemol, pues es una tonalidad mucho más fácil para el instrumento. No obstante, la versión que presenta hoy Manuel Blanco, solista de la Orquesta Nacional y uno de los más explosivos talentos españoles (fue premiado en Munich por la Radio Televisión de Baviera con el premio ARD en 2011), es la original en mi mayor. Con todo, esta trompeta de llaves quedaría obsoleta a partir de la década de 1840 por el surgimiento de un nuevo mecanismo de válvulas.

    Siguiendo el esquema clásico, la obra se presenta en los tres movimientos preceptivos y se erige en la principal obra concertante del clasicismo y en uno de los conciertos que todo trompetista aspira a interpretar, pues en él hay espacio para mostrar todas las facultades de un intérprete completo: brillantez, lirismo, expresividad y virtuosismo.

Alejandro Yagüe (Burgos, 1947): Viaje a Orión. (Estreno absoluto)

     La Orquesta Sinfónica de Burgos me indicó la posibilidad de estrenar una obra orquestal adaptada a su plantilla orquestal, dentro de su programación habitual. Estando en el Hospital Recoletas de Burgos imaginé un viaje musical al Cinturón de la Constelación de Orión. Varias de  mis obras orquestales y de mis obras corales se basan en estructuras en las que aparece como constante el número tres; triple coro, triple textura orquestal, etc. Así pués, cada una de las tres estrellas del cinturón de Orión darían el nombre a cada uno de los tres movimientos.  Es curioso que las tres estrellas de Orión en el firmamento  sean las tres pirámides de Egipto en la tierra.

    Primer movimiento. “Mintaka”. Siempre asocié la idea de de un viaje a las estrellas con la de la muerte. El oyente se encontrará con algunas sonoridades que le recuerdan melodías vinculadas a la misa de difuntos.

    Segundo movimiento. “Alnilam”. Contemplación de un criadero de estrellas. Vibráfono tocado con arco.

    “Alnitak”, es el tercer movimiento y es el nombre de un sistema estelar triple. Nuevamente tres acordes sirven de base a la sonoridad final de la obra.

 Felix Mendelssohn-Bartholdy (Hamburgo, 1809; Leipzig, 1847)

Sinfonía Nº 3 en La menor, Op. 56. “ Escocesa”.

Composición: 1829-1842. Estreno: Leipzig, 1842.

     Tratemos de imaginar a un muchacho de veinte años, dotado de una capacidad intelectual admirable, con pasión por la naturaleza, dinero en el bolsillo, mochila al hombro y un mes de agosto por delante para recorrer Escocia. Pocas figuras musicales despiertan la simpatía del joven Mendelssohn. El 28 de julio de 1829 llegaba a Edimburgo acompañado de un amigo, con las más altas expectativas puestas en el potencial inspirador de la patria de Stevenson y Walter Scott.

    Llegamos a Edimburgo un domingo. Nos encaminamos a través de las praderas hacia dos rocas endiabladamente escarpadas a las que llaman El trono de Arturo y nos lanzamos a escalarlas. A nuestros pies (…) se extendía toda la ciudad, en medio de la cual se asienta un castillo como el nido de un ave sobre un acantilado. Más allá del castillo pueden verse prados, colinas y un anchuroso río. Cruzando el río, más colinas y, finalmente una imponente elevación con el castillo de Stirling (…). ¿Cómo podría describirlo? Hay que verlo por uno mismo. Cuando a Dios le da por pintar paisajes, puedes esperarte algo tremendo.

    Una semana más tarde, la salvaje naturaleza escocesa seguía pareciéndole imponente, pero, al parecer, el mal tiempo iba causando en él cierto hastío: Todo aquí es salvaje. La tormenta aúlla, brama, ruge y silba ahí afuera, haciendo golpear las puertas del piso de abajo (…) Se oye a los sirvientes cantar sus canciones de borrachos. Un perro se une a ellos con sus ladridos (…) A pesar del viento y de los ruidos del agua, a pesar de los gritos de los criados y de los portazos, todo parece tranquilo. Silencioso y solitario. Yo diría que la tranquilidad resuena incluso entre el ruido.

    Un mes después de su llegada, su humor ha cambiado definitivamente: El cielo azul y la luz del sol contribuyen a mantener el calor de mi corazón y, para mí, son indispensables. Pero son cosas que aquí no existen. El verano parece haber terminado hace tiempo, y eso sin haber llegado a tener un solo día de sol. Ayer fue un día bueno: Sólo me empapé tres veces, estuve con el abrigo sobre los hombros todo el día e incluso pude ver algún que otro rayo de sol entre las nubes. No puedes ni imaginar, entonces, cómo son los días malos.

    Los usos musicales de los escoceses y galeses también defraudaron sus expectativas: ¡No tienen ni música nacional! Quizá diez mil demonios se llevaron todo el folclore. Heme aquí en Gales y, ¡qué bonito!, a la entrada de todas las posadas hay un arpista sentado tocando lo que llaman melodías populares: horrorosas, vulgares, de mal gusto, al tiempo que una zanfona machaca también sus melodías. Suficiente para volver a uno loco. A mí me ha levantado hasta dolor de muelas. Gaitas escocesas, cuernos de vaca suiza, arpistas galeses, todos ellos tocando el “Coro de cazadores” (de El cazador furtivo, de Weber) con horribles variaciones e improvisaciones.

    El espíritu ossiánico le inspiró para la composición de su obertura de Las hébridas, pero no le reveló la atmósfera musical de las “tierras altas”. De este modo, tuvo que dejar apartado el proyecto de su tercera sinfonía, que completaría en 1842, después de haber compuesto ya las otras cuatro. El Mendelssohn de la Escocesa no es un compositor nacionalista que base su composición en el folklore de un pueblo, sino un romántico que escribe según la inspiración de su personalidad. De este modo, salvo los esquemas pentatónicos del segundo movimiento y los cromáticos vaivenes del mar embravecido (que tan “curiosamente” recuerdan al Holandés Errante de Wagner, de 1839), nada en su sinfonía hace pensar en Escocia. La personalidad alegre y abierta del compositor casa mucho mejor con la luminosidad del sur, por lo que su cuarta sinfonía, es mucho más “italiana”, que “escocesa” su tercera. Con todo, la obra posee una profunda impronta germánica (en los desarrollos, en el contrapunto, en el hecho de que su autor fuese el primer gran paladín bachiano de la historia) y, siendo el brillante producto de una mente privilegiada, constituye uno de los más significativos tesoros sinfónicos del primer romanticismo.

     Alejandro Yagüe (Viaje a Orión)

 Enrique García Revilla (Sinfonía y Concierto)

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Enrique García Revilla. PhD.
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9 Responses to Osbu. Concierto del 26 de enero de 2014

  1. José Luis says:

    En un primer momento, he pensado que también empezabas con jeroglíficos 🙂

    En Barcelona tendremos una Escocesa un par de semanas después, me parece que ya sé de donde voy a copiar para la preparación 🙂

    • Puedes ahorrar algo de tiempo si lo haces así, pero tus apuntes son más completos. Tú, además, ya conoces bien TODAS las sinfonías de Mendelssohn. Amén de Dresde 😉 desde Burgos.

  2. Blanca says:

    Hola,
    El concierto para trompeta en Mi mayor, S. 49. de Hummel se puede escuchar el Los Imprecindibles de RTVE del 25 de octubre de 2013, yo lo escuché por casualidad y me gustó mucho. Ahora tenemos la suerte de poderlo escuchar en vivo.

  3. Blanca says:

    Hola, estuve en el concierto, salí entusiasmada. Fui por Hummel pero disfruté con todo.

    Sobre la hermana de Mendelssohn, Fanny, hay una conferencia en la Fundación Juan March, yo no la he escuchado, pero rara vez me decepcionan sus conferencias.

    http://www.march.es/conferencias/anteriores/?p2=1&p3=100000&l=1

    • Me alegro de que no sólo te gustase, sino de que salieras entusiasmada. Yagüe también me ha comentado sobre el buen nivel de esta orquesta. Si puedes acercarte a la conferencia, saldrás ganando. Lo malo es tanto viaje.

  4. Blanca says:

    No me he explicado bien, la conferencia está colgada en la web de la Fundación…con un botón la oyes en el sofá de tu casa!
    Tienen un fondo de conferencias desde el año 1975 que es increible, una alternativa a nuestra actual televisión.

    • ¡Pero si es que soy como Paco Martínez Soria! Estas cosas modernas y yo no terminaremos de entendernos nunca. 🙂
      Muchas gracias por indicarme dónde voy a emplear muchas horas que tendré que quitar de otras cosas (tocar, escribir, leer…) 😉

  5. Pingback: La OBC y la Escocesa de Mendelssohn en L’Auditori | Ancha es mi casa

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