Música de cine.

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Forum Evolución Burgos.

A la izquierda, imágenes del concierto, enviadas por Juan Carlos Llorente. Osbu, 30 de marzo de 2014.

Dir. Javier Castro

Montaje de imágenes: Juan Carlos Llorente.

Notas al programa

 

    Alguien afirmó hace varias décadas que la música de cine es una música que oyen millones de personas y que nadie escucha (Dicen que fue Copland quien lo dijo). Cada oyente podrá mostrar su grado de acuerdo o desacuerdo con dicha opinión, pero lo que parece incuestionable es que la música en el cine se encuentra indudablemente subordinada a la imagen. (Véase abajo un espléndido comentario de Regí con información interesante)

    De este modo, algunas partituras abiertamente mediocres en lo musical pueden calificarse de excelentes bandas sonoras, por su adecuada adaptación al discurso visual y al guión. En ocasiones pueden bastar una serie de ruidos o una sucesión simple de acordes para que la música de una película cumpla su función de la manera más conveniente. Por este motivo la mejor banda sonora no es la mejor obra musical, sino la que mejor sirve a la imagen a la que acompaña. No olvidemos que la música incidental constituye una mentira del cine aceptada como convencionalismo: La música no está en la escena, sino que el espectador la acepta para captar la intención del director. Tal como afirmaba cierto compositor, no tiene sentido que el espectador escuche cómo toda la orquesta de Filadelfia siga los pasos de un hombre que avanza a duras penas sobre la arena del desierto a punto de desfallecer (Esto dicen que fue John Ford). Grosso modo, las principales funciones de la música de cine pueden resumirse de la siguiente manera:

-Crear el ambiente de la película desde los títulos de crédito. Así, desde el comienzo mismo, uno ya sabe si se encuentra ante una comedia romántica o una aventura épica.

-Dotar a la imagen de su verdadero sentido y potenciarlo. Una misma escena, como la de un hombre con sombrero y gabardina ante una puerta cerrada, puede tener varios significados dependiendo de la música: Si ésta es inquietante, posiblemente sea una película de terror o misterio, pero se acompaña la imagen con la sintonía del show de Benny Hill es evidente que lo que hay al otro lado de la puerta… (dejo aquí la frase abierta para que cada lector acabe su propia película).

 -Presentar los personajes, situaciones y lugares con un motivo musical que los caracteriza.

¿Soy yo tu padre?

¿Soy yo tu padre?

Por todo ello, a una banda sonora original no se le exige la excelencia musical, sino la idoneidad como acompañamiento del soporte visual. Con todo, la vida de una banda sonora se prolonga más allá del celuloide si se reconoce en ella una altura musical o cierta originalidad que garantice su perdurabilidad. Tal es el caso del programa que presenta hoy la Osbu con las obras de Vangelis y el sonido electrónico de sus sintetizadores, de los guiños a las melodías tradicionales de Maurice Jarre, del sentimiento nostálgico de Morricone o de la amplitud de los planos sonoros de John Barry. Una mención especial merece el compositor John Williams, que a finales de los años setenta vino a revolucionar la composición para cine con un espectacular retorno a la orquesta sinfónica como vehículo por excelencia para la expresión cinematográfica. Mi amigo valenciano regí nos remite a un concierto de Perlman en Chile con pantalla gigante: La lista de Schindler, aquí Así pues, en manos de un compositor brillante, una banda sonora también posee vida propia independiente de la imagen en una sala de conciertos. Podría llegar a opinarse que algunas de estas bandas sonoras han convertido a sus autores en los compositores clásicos más populares de la historia, pues sus obras son escuchadas a diario por millones de oyentes de todas las edades, más numerosos que los que escuchan a Beethoven o Bach.

©Enrique García Revilla, Osbu.

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Enrique García Revilla. PhD.
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34 Responses to Música de cine.

  1. Regí says:

    LAS BANDAS SONORAS.

    Muchas veces he pensado que las bandas sonoras de tipo orquestal son la música clásica actual. La llamada “música contemporánea” tiene su público, pero limitado. No es grata para el melómano medio. A mí no me gusta en absoluto. Me he quedado parado en la II Escuela de Viena y no llego más allá.

    Hay bandas sonoras que ya han pasado a la historia de la música, como “Ivan el Terrible” de Prokofiev, una música que se corresponde pentagrama con pentagrama a los fotogramas de Eisenstein. Tanto Prokofiev como Shostakovich compusieron bandas sonoras excelentes para el cine, como la citada, aunque a veces lo hicieron de manera rutinaria por imposición del que detentaba el poder. Menudo lujo sería asistir a una sesión de cine con una buena orquesta de fondo.

    Compositores avanzados y “degenerados” – según los nazis – como Korngold se vieron forzados a abandonar su carrera tan prometedora con obras como “La ciudad muerta” porque su música no gustaba al gran público y tenían que comer. Korngold se dedicó a componer bandas sonoras y se enriqueció gracias a ello.

    Es curioso resaltar que hay películas con una banda sonora que produce melómanos. Conocida es “Amadeus” y el despertar de la mozartmanía en muchas personas que jamás habían asistido a un concierto.

    Otro caso emblemático es “Excalibur” y su música de Orff y, sobre todo, de Wagner. Si yo soy wagneriano es gracias a esta película que marcó y cambió mu vida

    En este sentido se podrían citar películas sobre Beethoven, Chopin, Liszt y otros que descubrieron sus músicas al gran público.

    Volviendo a Wagner, me gustaría decir que muchos ven en él el inicio del cine. Antes de Wagner, las salas de conciertos o teatros de ópera tenían las luces encendidas para que las señoras pudieran lucir sus joyas y los hombres hacer sus negocios. Wagner fue quien impuso esta moda universal. Luz apagada y mirada al frente. Por otra parte, también es el antecedente de las bandas sonoras o música incidental. Su concepto de “motivo conductor” que se relaciona con una persona, objeto o sentimiento, que lo antecede o acompaña ha sido calcado en el cine. Cuando aparece el villano, suena la música que lo caracteriza; lo mismo que cuando se da una relación de amor o heroica, siempre será reforzado el momento por una música determinada.

    Hay bandas sonoras excelentes como las de Morricone, Willians o Nino Rota, inseparable de las películas de Fellini y compositor de música clásica desvinculada del cine. Incluso el cine ha dado un equivalente a la tetralogía wagneriana. Me refiero a la banda sonora de “El señor de los anillos”, cuya duración es de varias horas y su calidad es excelente.

    Por último, habría que nombrar el género de la películas musicales, que suelen ser musicales de Broadway trasplantadas al cine. Entre mis favoritas “West Side Story”, un Romeo y Julieta neoyorkino, no de Berlioz, sino de Berstein; “Cabaret”y “El violinista en el tejado” con Isaac Stern al violín y su famoso: “If I were a richman…”, “Siete novias para siete hermanos”, “El mago de Hoz” y muchas más, incluyendo las protagonizadas por Sara Montiel, Elvis Presley o Fred Dastaire y Ginger Rogers.

    Tampoco hay que olvidarse de las películas Disney, que siempre se acompañan de música, en ocasiones de gran calidad, a mi entender, como “El Rey León”, “Pocahontas” o “El Jorobado de Notre Dame” y no es broma; las dos últimas llegan a parecer verdaderos musicales de Broadway con permiso de quienes se pueden permitir ir al West End de Londres un fin de semana y consideran que esta comparación es poco menos que una ofensa.

    Regí

  2. Gracias Rex, por tu comentario, que viene a enriquecer a lo grande lo que sólo es un apunte sencillo de introducción a la música de cine. Es una idea esa sesión que apuntas de una película completa con orquesta en directo. No estaría mal.
    No eres el único que piensa que el lenguaje musical del cine podría ser la música clásica de nuestros días. Desde luego, es más audible que Berio.

  3. Regí says:

    Muchas gracias por tu amabilidad. La verdad es que sobre este tema se podrían escribir muchas cosas. Los intelectuales del momento pensaron que el cine sería un buen medio para que la cultura llegara al pueblo. Como el cine era mudo, la asociación cine-música fue automática, y muchos compositores le concedieron la importancia que tenía. Desgraciadamente, el cine acabó convirtiéndose en un medio de propaganda política, música incluida, utilizado tanto en las democracias como en las dictaduras.

    La experiencia de visionar una película con orquesta se llevó a cabo en València hace unos años. Se trataba de una producción francesa de cine mudo recientemente restaurada por Coppola :”Napoleón”·, con música de Honegger. Desgraciadamente, no pude asistir.

    • No conozco Napoleón de Honegger. A cambio ofrezco Edmund Meissel: La escena de las escaleras de Odessa, de El acorazado Potemkin (sin poder asegurar que algo similar no va a suceder de aquí en poco tiempo en el mismo lugar):

  4. Regí says:

    El director de “Napoleón” (1927) es Abel Gance y Honegger, el compositor de la banda sonora.

    La música de Honegger tiene influencia wagneriana. Durante la ocupación nazi fue miembro de la Resistencia francesa.

    Aquí tenemos la suite para orquesta de la BSO..

  5. José Luis says:

    La musica de cine que más me gusta es la música clásica (incluyendo la que más o menos subrepticiamente emplean muchos de los compositores de Bandas sonoras). Cuando lo hacen bien, la imagen y la música se refuerzan mutuamente, como sucede con le parole. No sé porque, me estoy acordando por ejemplo del Adagio de Barber en El hombre elefante. Claro que, a veces, es juego sucio, y ponen algo glorioso para acompañar una cursilada…

    • Ya sabes que soy poco de cine, al menos de casi todo lo que no tiene al menos treinta años. Me encanta esta escena (y la película):

      • José Luis says:

        Lástima del corte, qué buen rato se pasa con esa escena. Es un ejemplo perfecto de potenciación mutua y de la genialidad de Kubrik, que supo usar la música clásica como nadie, y que dio a conocer tantas cosas, desde la Sarabande de Handel hasta Ligeti, pasando por el vals de la Suite de Jazz.

  6. He podido asistir a tres o cuatro espectáculos de este estilo y siempre gozan de buena acogida. Trabajé con la BOS y el maestro Neuhold intensamente sobre el “Alexander Nevsky” de Eisenstein/Prokofiev hace unas temporadas y disfruté muchísimo, pero también me asomé a algunos abismos a los que jamás me había asomado, y que me sumieron en cierta perplejidad y me llevan a tentarme la ropa antes de pensar en hablar de este tema de forma digamos rotunda.
    “Much ado about nothing” de Korngold puede entenderse como una composición menor, alimentaria, pero es musicalmente fantástica. Los buenos compositores son buenos haciendo música para el cine, para el concierto o para el teatro (ópera). Sin embargo, a un participante le parece que las bandas para “El Señor de los Anillos” son excelentes y para mi son absolutamente insufribles escuchadas al margen de las imágenes. Todo es opinable.
    En Valladolid (1985?) escuché a Carmine Coppola dirigir a la Sinfónica de Barcelona su propia banda sonora sobre el filme de Gance, no la composición de Honegger. Coppola era un compositor mediocre y un mal director, así que me hace feliz descubrir que existe un trabajo de Honegger que intentaré absolutamente escuchar. Gracias Regí! (la peli de Gance la había restaurado FF Coppola, de ahí que papá metiera mano, me imagino).
    Más carbón para esta preciosa hoguera: en general no me gusta que se empleen fragmentos de música clásica en películas, para algo existen los compositores (Wojciech Kilar y su “Dracula”, enorme!!) Me parece que en general Kubrick era un aficionado bastante superficial (basta pensar en el “Zaratustra” o el “Danubio” de “2001”) , igual que me parece que el Vals de la Jazz Suite nº 2 resulta maltratado y descontextualizado en otra de sus pelis. Y el pobre Adagio para cuerdas de Barber… ¡tan, tan utilizado y tan maltratado!
    Saludos para todos, un placer leer y recordar tantas buenas películas y músicas.

  7. Aquí está el enlace al Napoleon de Honegger. Más que un enlace es una mina, y reduce a polvo el trabajo de papá Coppola:

    (miau)

    • Gracias Joseba. Me disponía ahora a responder a tu primer comentario mientras escucho un youtube de Killar verdaderamente terrorífico. Supongo que trabajar con Neuhold resultaría toda una experiencia. Escuché su Anillo de Bilbao de hace una década del que no voy a comentarte nada nuevo aquí.
      Respecto a Kubrik, nunca sabré si era un aficionado musical del montón o si en verdad sabía lo que hacía con “melodías para todos los públicos”. El caso es que todo depende de las orejas con que lo escuches. Conozco personas a quienes les encantó la Gymnopedia de Satie en una película de Garci de ambiente nostálgico (¿El abuelo?). A mí me pareció un lugar demasiado común. Sin embargo, me parece que el empleo de una música clásica puede ser un regalito del director en medio de una película, como el ejemplo de Schubert anterior, o en Excalibur, como decía Regí (al que igual conoces por su wagnerismo). Hace poco comenté con José Luis (anchaesmicasa.wordpress.com) la impresión que me produjo, de niño, el Marte de Holst en los dibujos animados de Rui, el pequeño Cid. Por tanto, ¿la música clásica en el cine? Depende, como todo, y, aun así, dependerá del humor con que te pille.
      Honegger me lo apunto. Siempre me pareció un compositor interesante.

  8. Honegger: Pacific 231: He aquí un fragmento: el pesado arranque de esa locomotora tan stravinskiana (entre otras cosas), por Jean Martinon:

  9. Regí says:

    Hola:

    La importancia de una banda sonora está en función de su relevancia en la película, como sucede en la música para ópera en relación con la parte teatral. Fuera de su medio natural, puede funcionar o no, a criterio del oyente. Por ejemplo, la banda sonora de “Doctor Zhivago” funciona perfectamente junto a la imagen. La escena “Yury writes a poem to Lara” acompañada del tema principal de Maurice Jarre es conmovedor. Sin embargo, si escuchamos entera la BSO sin ver la imagen, la cosa cambia. Pierde valor y se hace un tanto monótona. Lo mismo sucede con los libretos de óperas, que pueden funcionar solos literariamente, pero que su valor real hay que verlo en relación con la obra total. Otras bandas sonoras funcionan por sí solas, como la mencionada de “Drácula” del compositor polaco Kilar o “La misión· de Morricone. Y más muchas más, por ejemplo de Willians.
    La BSO de “El señor de los anillos” no es desde luego comparable al Anillo de los nibelungos, pero a mí al menos me resulta agradable de escuchar. Eso sí, está hecha para formar parte de las películas. Nyman tiene verdaderas joyas en BSO que también funcionan por ellas mismas: “El piano”, “El contrato del dibujante” y muchas otras. Considero que este músico compone música clásica minimista relacionada con la New Age y que es inseparable del director Greenaway y sus películas “de autor”

    Un caso aparte es el uso de música clásica preexistente que se incluye en las películas. Ya se ha mencionado a Kubrick y la maestría con que lo face. En su “Naranja mecánica”, ultraviolenta, hace uso de Beethoven y de Rossini. Tiene el problema de que se asocien estas música con escenas de violaciones o de palizas bestiales. Muchos descubrimos a Ligeti gracias a Kubrick y su “Odisea”.

    Para acabar, me gustaría hacer relación al director danés Lars von Trier, tan poco convenciaonal como Kubrick y Greenay y su película “Melancholia” donde utiliza el preludio del acto primero del Tristan de manera que, a mí al menos, me conmueve. Os pego un artículo que escribí sobre ello.

    Saludos.

    Regí

    LARS VON TRIER: MELANCHOLIA.

    Es un director de cine danés nada convencional. Su obra no tiene nada que ver con la industria made in Hollywood ni con las películas europeas al uso. Tiene su sello propio, como Kubrick, a quien rinde homenaje en la película que presento a continuación. “Melancholia”.

    En Melancholia (2.011) nos anuncia el fin del mundo debido a una hecatombe cósmica. La acción gira entorno a dos hermanas y sus vivencias.

    Aquí tenemos la obertura de la película con el preludio de Tristán e Isolda:

    Trier tuvo encomendada la dirección artística del Anillo en Bayreuth, pero el proyecto no cuajó. Una pena. Este hombre tiene talento.

    Tráiler en español:

    Es una película que hipnotiza. Parece sacada de un sueño. Como la música del Tristan de Wagner, tan onírica, nocturna y sublime. La lógica y la razón desaparecen ante la intuición y el misterio. Es como si el tiempo se ralentizara cuando se agota ante el anunciado final de todo que muchos no quieren creer. Se aferran a la idea de que el peligro pasará de largo. No habrá colisión. “Solo hay vida en la Tierra, y esta durará poco”, sentencia un personaje. Después, el olvido y la nada.

    Versión completa en portugués. El preludio del acto primero del Tristán lo inunda todo.

    Dos horas de película que se salen del esquema establecido de los 90′. No estamos ante un film amable para conformistas poco exigentes. La fotografía es bellísima, tanto como la música; y la trama, fatalista y triste, como el drama de Wagner. La película empieza con una boda burguesa hablando de dinero como si no fuera a pasar nada. La música de Wagner está tan presente como la amenaza del fin del mundo. Al final, una madre con su hijo, bajo la lluvia, va a la casa de su hermana. No habrá un edulcorado happy end. Una de las hermanas se siente fracasada por su matrimonio; la otra, padece depresión. Está histérica ante la posibilidad de colisión de la Tierra ante un enorme planeta: Melancholia. Los científicos aseguran que no hay que temer, que no habrá colisión. Pero mienten o están equivocados. Su cuñado, que es aficionado a la astronomía, sabe qué pasará y decide suicidarse.

    Aquí lo tenemos en el momento en qué confirma lo que todos, en el fondo ya sabían. El telescopio no deja lugar a dudas: el impacto es inevitable e inminente. No quiere prologar la espera y se suicida inmediatamente. A continuación la escena final con la muerte de los demás:

    La madre histérica pretende huir para salvarse sin saber a dónde ir. Su hermana la tranquiliza y la convence de que no hay nada que hacer ante lo inevitable. Solo esperar con indiferencia. Podría recordar esta situación a Wotan esperando “das Ende”, pero no es así. El dios lo desea una vez que ha renunciado a la voluntad de vivir y sabe que es inevitable. La hermana débil trata de huir de él irracionalmente; mientras que la otra lo esperara sin miedo, pero sin desearlo, con la más completa indiferencia.

    Acaba la película de una manera estremecedora. Las dos hermanas y el niño se metan en su “choza mágica”, unas ramas sueltas. Se sientan dentro y se cogen las manos. El niño cierra los ojos mientras su madre no pude dejar de llorar, su hermana les infunde ánimo. No hay dios a quien rezar. Un haz luminoso seguido del oscurecimiento total producido por la colisión cierra el film mientras vuelve a sonar el preludio de Tristán.

    Aquí tenemos, con mejor calidad de imagen, la escena final con el omnipresente preludio de Tristan:

    La “choza mágica” tan solo puede proteger la fantasía del niño que, con los ojos cerrados, les da la mano a su madre, llorosa y aterrada, y a su tía, fuerte y con resignación estoica, aceptado lo inevitable. Llueve y hace viento. Es demoledor contemplar a estas tres personas indefensas mientras se aproxima su muerte sin remedio. Es el fin del mundo. El e ellos y el de todos. Tras un gran resplandor que lo inunda todo, sube la intensidad de la música hasta que una negrura pertinaz lo deja todo en silencio.

    Confieso que me ha emocionado. La música del preludio del Tristan es tan apropiada para esta película como el adagietto de Mahler para otra película que también me emocionó: “La muerte en Venecia”, de Luccino Visconti. Y es que el poder de sugestión de la música es capaz de crear universos sonoros que envuelven las películas.

    De nuevo el final en HD. No se cansa uno de verlo. A partir de aquí, se puede acceder a otros fragmentos en HD.

    Resulta curioso el poder evocador del preludio del acto primero de Tristán. Lo descubrí de jovencito en una película que me ha marcado para siempre como wagneriano. En esta ocasión acompañaba el encuentro prohibido de Ginebra, esposa de Arturo, y de su mejor amigo Lancelot al abrigo de un bosque. Arturo les sorprende desnudos durmiendo y clava la espada entre ellos. “Excalibur” de John Boorman, una excelente película. Digo que es curioso porque la música le iba como anillo al dedo. Una situación paralela a la de “Tristán e Isolda”.

    Volviendo a la película, se nos plantean una serie de cuestiones: el papel de la religión y de la ciencia, el del libre albedrío, el de la importancia de las cosas, el papel del destino, el sentido de la vida, la inevitabilidad de la muerte, etc.

    Quizá os interese hablar de ello.

    Saludos.

    Regí.

    Si alguien desea ponerse en contacto conmigo, ésta es mi dirección.

    rexvalrex@hotmail.com

    • Gracias Rex,
      No me deja de impresionar tu capacidad de producción escrita.
      Te prometo que veré “Melancolía” de Lars von Trier. Yo fui uno de los que recelaron cuando le propusieron para Bayreuth. Acababa de salir mareado del cine de ver una de sus películas a cámara movida. Ya te contaré. Así de primeras ese opening de youtube tiene un encuadre muy teatral.

      • Regí says:

        Gracias a Enrique, Joseba y todos aquellos que se traguen mis rolletes. El tema es interesante.
        Coppola es mucho Coppola, tanto que colocó a Carmine para la banda sonora de “El padrino” a cargo del excelente Nino Rota, uno de los compositores fetiche del cine.

        Sobre el uso de la música clásica en el cine es curioso comprobar que una misma música puede tener efectos diferentes en escenas opuestas y que la relación que se establece entre lo que se ve y se escucha pueda dar mala reputación a la música. Por citar a Wagner, la asociación de la “Cabalgata de las Walkirias” en  “Apocalypse Now” -seguimos con Coppola –  con los helicópteros yankees ametrallando vietnamitas indefensos es espectacular, pero le hace un flaco favor a Wagner porque crea escuela. En València un un barrio, el de Russafa, poblado mayoritariamente por musulmanes. En cierta ocasión se presentó un grupo neonazi, de los de “Los españoles primero”, y dieron una “batida” por el barrio al son de esta música intimidando a los transeúntes. La policía no intervino. Pensarían que estaban difundiendo la música clásica. Repugnante.

        Un caso curioso el el uso que Chaplin hace en “El gran dictador” del preludio del acto I de Lohengrin, tan etéreo y sublime. Lo escuchamos en el juego con el globo terráqueo del trasunto de Hitler, pero también tras las palabras tan hermosas de la alocución final del judío exhortando a la paz y la libertad cuando se dirige a Hannah, Paulette Goddard, que está escuchando radio. Es como si Chaplin quisiera decirnos que una misma cosa puede ser utilizada para el bien o para el mal:

        Un excelente compositor de bandas sonoras es Bernard Hermann, que realizó excelentes trabajos para Orson Welles y, sobre todo, Alfred Hitchcock. De niño era ya un entusiasta de Berlioz, lo que le motivó para ser compositor de música clásica. Para Welles compuso las bandas sonoras de “Ciudadano Kane y “La guerra de los mundos”, pero donde destacó fue en su trabajo para Hitchcock, ya que el suspense y el thriller psicológico se basan en gran medida en su música, destacando “Vértigo”,”Con la muerte en los talones”, “El hombre que sabía demasiado” y “Psicosis” con los inolvidables violines simulando cuchilladas de la famosa escena de la ducha. Trabajó para otros directores como Brian de Palma o Martin Scorsese. También compuso sinfonías, óperas y ballets. No obstante, su fama procede del periodo en que trabajó con Hitchcock. Este binomio es comparable al de Nino Rota con Fellini.

        Podríamos decir que la música es portadora del drama, al estilo de Berlioz – decisivo en su vida – o de Wagner. Escuchemos “Psicosis”. Podemos imaginar las cuchilladas …

    • Tengo que ver la película completa. No puedo emitir un juicio sólo con el incipit porque supongo que estoy perdiendo el significado completo. Melancolia. De lo que no me cabe duda es de que ese von Trier ha de ser un tipo peculiar, nada convencional.

  10. Regí says:

    Me dejaba a uno en el tintero. Espero no consideres que soy un pesao :DD

    Otro compositor de música para el cine, y no solo para este medio, fue Korngold, el autor de una de las mejores óperas del siglo XX, “La ciudad muerta”. Tuvo que emigrar a EEUU por ser judío. A él se debe la concepción sinfónica de las bandas sonoras. Quizá la más conocida sea “Robin Hood”,
    con Errol Flynn, si bien, la banda sonora de “The sea hawk”, con el mismo protagonista, merece conocerse. Como curiosidad wagneriana, decir que se encargó de la banda sonora de “Magic Fire”, sobre la vida de Wagner. Su trabajo consistió en la selección, arreglos y adaptación de la música de Wagner para esta película. Se afincó en Hollywood e hizo fortuna con su trabajo, como los compositores de zarzuelas lo hicieron en la España del XIX; pero no hay que olvidar su vertiente clásica: cinco óperas, numerosa música instrumental para conciertos, de cámara, etc.

    Hay quien considera que estos compositores son menores por el hecho de componer para la pantalla. Se equivocan como podemos comprobar al escuchar el Concierto para violín de Korgold por Hahn-Nagano. Hay quien considera que las bandas sonoras no son música “clásica” quizá porque no han sido pensadas para salas de conciertos. Las dos suites de las bandas sonoras anteriores lo desmienten; de hecho, fueron compuestas para salas de conciertos. También existen suites de ballets y de otros tipos y a nadie se le ocurre cuestionar su carácter “clásica”. Hay mucho elitismo en este mundillo.

  11. Regí says:

    El cine es un medio tan digno como cualquier otro y tan cultural como el que más. Recuerdo que cuando el antiguo director de la Orquesta de Valencia, Gómez-Martínez, aún estaba en Finlandia, le hicieron una entrevista y le preguntaron su opinión sobre la película “Amadeus”, que contaba con una música espléndidamente interpretada por Marriner. Fue rotundamente negativo. Todo lo parecía fatal. ¿Por qué? Porque era una película, ni más ni menos. La música de Marriner era tan buena o mala como si la estuviera interpretando en una sala de conciertos. En ella no se pretendía realizar un documental sobre Mozart, sino contar su historia según la leyenda que afirma que Salieri fue su asesino y que recoge Pushkin. Una respuesta a tono con el elitismo de este señor de Granada y una magnífica película que hizo descubrir la música clásica a muchas personas. A veces pienso, que en el fondo se desea volver a la música de corte, elitistai y alejada del populacho.

    • Esa película, Amadeus, desde el punto de vista musical está excelentemente asesorada. Los detalles son todos excepcionales salvo uno: Salieri componiendo una marcha como lo haría un principiante. Entiendo que es una concesión para facilitar la comprensión de “todos los públicos”. Otra cosa es la injusticia histórica que le toca vivir a Salieri por culpa de aquella obra de teatro que le ponía como asesino envidioso. Cualquiera en el pellejo de Salieri hubiera tenido envidia de aquel inmaduro tontaina. Rimsky también compuso una ópera sobre este tema (que, por descontado, como casi todo el mundo, no he escuchado).

  12. Regí says:

    Anécdotas sobre Buñuel:

    Conocido es el uso que hacía el director aragonés de los tambores de la Semana Santa de Calanda. Hay quien le buscaba tres patas al gato y le daba una sesuda interpretación “intelectual”. Lo cierto es que Buñuel era muy tacaño y no estaba dispuesto a pagar derechos de autor por la música. En Calada no le pedían nada.

    El autor de la frase “Soy ateo, gracias a Dios” nos presenta un perro que, sin saber de dónde procedía, salió en pantalla. Los “intelectuales” del Konzept, que entonces se llamaba “mensaje”, llegaron a la sesuda interpretación de que el perro simbolizaba esto y lo otro. Buñuel, con su socarronería habitual dijo que lo sucedido era que un perro apareció de repente en escena sin que viniera a cuento y que como ya casi la tenía filmada que no iba a desperdiciar película. Y es que era muy tacaño.

    En ambos casos, como sucede hoy con determinadas puestas operísticas, siempre hay alguien que es capaz de explicar cualquier cosa, incluyendo lo que es inexplicable.

  13. Regí says:

    En un foro privado en el que se hablaba de música contemporánea y bandas sonoras he opinado que mientras las bandas sonoras gozan del favor del público y las hay excelentes – incluso existen suites para concierto – la música contemporánea produce rechazo en la mayoría de los melómanos. La respuesta ha sido “Macarena” de Los del Río….. esta ha sido mi intervención.

    ¡Menudo pasote! Yo no tengo ningún problema con los gustos de nadie. Me limito a comentar los míos. ¿Por qué vale Prokofiev y no Honegger, Shostakovich o Korngold? Todos ellos tienen composiciones de música clásica, óperas, música de cámara, etc. ¿No vale nada “La ciudad muerta” porque su autor compusiera para la pantalla? ¿El problema dónde está: en el medio, en el publico o en el precio de la entrada? Alguien dijo que un buen compositor compone bien para el medio que sea. ¿Ligeti mola mucho, verdad? ¿Es atonal y de música contemporánea? Si Kubrick utiliza su música en sus películas, pierde esta valor?

    Gómez-Martínez fue entrevistado a propósito de “Amadeus”. Según él, no se salvaba nada, ni la música. N. Marriner, especialista en Mozart, dirigió la música de Mozart. Solo puso una condición, que no se alterara ni una nota de la partitura. El granadino se comportó como lo que es: un arrogante del esmoquin y la pajarita, un elitista que piensa que el cine es para la chusma y que carece de valor cultural. La música es solo para unas minorías selectas que van a comer caramelitos y ponen pies en polvorosa antes de que acabe el concierto.

    Tratar la música para el cine como basura implica desconocer que cuando se inventó el cine – mudo – importantes intelectuales y músicos vieron en él una manera de acercar el arte, música incluida, al pueblo. Despreciarlo es mirar por encima del hombro a quien se piensa está por debajo, creerse que uno es más,prepotencia pura.

    Buñuel contó con Dalí en alguna película surrealista a la que puso música de Wagner, ya que el catalán era muy wagneriano. Posiblemente, fue la primera vez que muchas personas escucharon a Wagner, gracias al cine. Poner “Napoleón” de Honegger o “Iván el Terrible” de Prokofiev a la altura de Los del Río, es sencillamente irrisorio y ridículo.

    Una persona como tu, tan ancha de miras, que disfruta con una música tan agradable de escuchar como la de “Le marteau sans metre” de Boulez debería estar abierto al género de las bandas sonoras, ya que las hay de calidad. Si el que toca el violín es Itzhak Perlman, será tan bueno o tan malo en la película como en directo en una sala de conciertos, ¿o no? Pues el toca el violín en “El violinista en el tejado” y “La lista de Schindler”.

    Veamos si hay diferencia. En la BSO. Entrada del cine 6 u 8 E

    Lo mismo pero en sala de conciertos con pajarita y collares. Entradas a 50 ó 75 E.

    No reconocer que la BSO de John Willians tiene calidad, es emotiva y accesible a todos es- sencillamente ridículo – . Repito, el violinista es el mismo y es uno de los más cotizados del mundo. ¿Dónde está el problema? En prejuicios y elitismo repelente. Como ves, la suites de bandas sonoras de Willians, Morricone y otros se interpretan en salas de conciertos con buenas orquestas, directores y solistas. ¿Es Perlman el violinista de “Los del Río”? Es ridículo hacer de menos una música por la finalidad para la que fue compuesta. Y esta música gusta y tiene calidad.

    Vamos al martillo y veamos lo excelente que es. Hace años, en la época del cine de autor de salas de arte y ensayo se proyectaban excelentes películas y verdaderos bodrios. Sucedía lo que pasa con las puestas operísticas actuales: siempre había quien “captaba el mensaje”, que es como se llamaba el “Konzept” entonces. lo cierto es que la cosa no tenia ni pies ni cabeza, como sucede – a mi modo de ver, y al de muchos más – con Boulez, mucho más conocido como director que como compositor.

    Esta obra habrá a quien le guste, o lo haga creer para dárselas de ententido; pero lo cierto es que produce dolor de cabeza y que el público huye de ella, aquí y en Sebastopol. Cuando DG, DECCA, EMI, etc. publicaban sus catálogos de música clásica, no recuerdo que apareciera ninguna composición de Boulez ni de Cage ni de ningún otro del estilo. Y las publicaciones eran internacionales. No gusta. No vende. ¿Tiene calidad?

    No hay obra que valga sin su destinatario, que es el público. El divorcio entre la música o el arte en general y el público es algo que deberían reconsiderar quienes han llevado la música a un callejón si salida. Boulez “come” por ser director, no compositor. Sinceramente, estoy escuchando música clásica desde la infancia. No soy ningún experto, pero tengo muchas horas de vuelo. Me gusta “Pierrot Lunar” en la versión con Anja Silja, pero no puedo con este “enfant terrible” que como muchos otros se vendió al sistema y sacó sus buenos dividendos.

    Enhorabuena por tu respuesta tan profunda sesuda y matizada. Supongo que la música de Wagner de “Excalibur” que me convirtió definitivamente en wagneriano, es una porquería como “Macarena”, ya que la película tuvo mucho éxito. En aquella época yo me podía permitir pagar una entrada de cine, pero mis padres no me podían pagar el viaje, la estancia y la entrada para ir a la ópera. Fue gracias al al cine que descubrí a Beethoven, Chopin y tantos otros. Las bandas sonoras que tanto desprecias están llenas de música clásica. Tengo una colección de kiosco sobre ello.

  14. ¡Qué bueno, Rex! Tu contertulio se habrá quedado k.o.
    Muchas gracias de nuevo.

  15. Gracias a todos, me acabo de pasar un rato estupendo y aprendiendo mucho.

  16. Blanca says:

    ¡Hoy habéis estado estupendos! La broma con la espada buenísima.

    Alguno ha echado de menos al Señor de los Anillos…yo a la Pantera Rosa…Podríamos haber estado dos horas más escuchándoos y eso que yo iba un poco escéptica.

    Y ya que estoy…a ver si pensáis en la familias numerosas…menudos precios para niños…

    • Estoy de acuerdo contigo en lo de los precios. He hablado de ello con muuucha gente. Puede haber entradas de 20, pero también puede haber otras de 10 o 5 (todas son buenas en este auditorio). No hay nada que hacer para esta temporada, pero antes de aprobar la que viene, estaré al tanto, a ver si convencemos a alguien.
      Muchas gracias por asistir y me alegro mucho de que te haya gustado. Ya sabes, para el año que viene el señor de los anillos y la pantera rosa (esta es dificilísima si se hace en un arreglo demasiado jazzístico).
      La verdad es que el mérito principal de todo es de Javier Castro, es el que visualiza el espectáculo y calcula todo antes de que ocurra. El montaje de imágenes, genial, de nuestro amigo Juan Carlos Llorente.
      Por cierto, diez de los miembros eran chavalillos del conservatorio que vienen a coger experiencia y cumplen no veas qué bien.
      Un saludo y muchas gracias.

  17. Blanca says:

    Vuestros “chavalillos”, los de ayer u otros parecidos, dieron un superconcierto el año pasado en la clausura de la Socidad Filarmónica que nos dejó a muchos impresionados. Mérito de los chicos, claro, pero también de los profesores de nuestro Conservatorio Burgalés.

    Y sí, mis especiales felicitaciones a Javier Castro…¡espero que nos dure!

  18. Regí says:

    Enhorabuena, Enrique por el concierto de música para cine. Tuvo que ser maravillosa la experiencia de sincronizar la música con la imagen. La obra de arte total. Un placer para el oído, la vista y la mente. Ya me hubiera gustado asistir. Lo habitual es que la orquesta toque la música, pero sin imagen. Lo de Burgos sería un bombazo audiovisual comparable a una representación operística, salvando las distancias.

    CINE Y ÓPERA.

    Esto me hace pensar en otro aspecto relacionado con el tema: las películas de ópera. Aquí, la banda sonora es una ópera completa y la película es una ópera.

    La “Flauta mágica” es una de mis óperas no wagnerianas favoritas, en lo que afortunadamente coincido con mi mujer. Saco a colación dos películas excelentes de esta ópera. La británica de Branagh y la sueca de Bergman. Dos joyas que, como suele suceder, no cuentan con el plácet de estirados y prepotentes varios que piensan que el arte debe ser reserva para círculos elitistas y distinguidos.

    Vi cinco veces “La flauta mágica” en versión de K. Branagh en el cine. Una pasada, con gran belleza tanto visual como auditiva. Sarastro era todo un lujo en su cuerda, René Pape, de lo mejor como cantante y actor. Branagh me encanta como actor y como director. También es productor y guionista. Su especialidad es Shakespeare, del que nos dejado varias cintas excelentes: Enrique V, Otelo, Hamlet. James Conlon dirigí la Orquesta de Cámara. Una maravilla en todos los sentidos. Cantaban en inglés – lo que no es extraño, ahora veréis – . El libreto lo tradujo Stephen Fry, un multifacético señor que, entre otras cosas, es wagneriano, homosexual, judío y marxista por lo que tiene la animadversión de determinadas personas. Puedo dar personalmente fe de ello. Es muy conocido en la TV británica. Branagh también intervino en la adaptación para el cine. Está en DVD y lo recomiendo sin reservas. Pienso que gustará a todo el mundo, niños incluidos; no a los pomposos que miran por encima del hombro… La acción está situada en la I Guerra Mundial y es un alegato pacifista. Pienso que es una buena “lectura” de la obra que encaja con su esencia, ya que no la traiciona. Y lo dgo yo, que soy de los “puristas” y enemigo acérrimo de las bobadas del “Konzept”.

    Poster:

    Tráiler:

    Obertura:

    Help me! Help me! Aparición de las Tres Damas:

    The Queen is coming…. en un tanque (sic)

    Los Tres Chicos:

    Aria de Sarastro: “O Spirit of Our Fathers. Estremecedor contemplar el cementerio llenos de tumbas y de muros con los nombres de los muertos, mientras escuchamos a uno de los mejores bajos de la actualidad (wagneriano de pro).

    Papagino y Papagina. Adorable. Es uno de mis momentos favoritos de la ópera.

    Aquí tenéis más información, en inglés, incluyendo el casting:

    http://en.wikipedia.org/wiki/The_Magic_Flute_(2006_film)

    Comentaba que nada había de extraño en el hecho de que se cantara en inglés. Décadas atrás Bergman filmó una Flauta cantada en sueco. Como es sabido, este director es una de los grandes: “El manantial y la doncella”, “Fresas salvajes”, “El séptimo sello”. El cine de Woody Allen está muy influido por el del sueco, a quien admira, aunque en tono de comedia normalmente.
    La versión de Bergman (1975) se trata de una fábula moral que recoge elementos de su dramaturgia y del lenguaje de sus películas. Participó en la redacción de la versión sueca y estableció un paralelismo entre Sarastro y Amfortas; de hecho, estudió la partitura de Parsifal dándole un sentimo más trágico – bergmaniano – a la historia.

    Más información, en inglés:

    http://en.wikipedia.org/wiki/The_Magic_Flute_(1975_film)

    Veamos algún momento de la película:

    Obertura. Las imágenes son muy sugerentes. Todos los seres humanos somos uno. Filosofía en imágenes y música.

    Papagino y Pagina. Paisaje nevado que se trna primaveral por la música utilizando recursos propios del teatro antiguo y de la televisión (medio al que iba dirigido):

    Principio del Acto primero. Utiliza escenografía tradicional de la época de Mozart consistente en telones pintados y cartón piedra, lo que le da un toque naïf a la obra, que le viene muy bien:

    Y como broche de oro ÓPERA COMPLETA CON SUBTÍTULOS EN ESPAÑOL. Es una delicia comprobar cómo un director de vanguardia, de culto, respeta la escena de la época de Mozart – los tan despreciados telones pintados – que combina con su sello cinematográfico de excepción. Dos horas y pico de placer para los oídos y la vista. Salió en DVD en una edición especial para el FNAC.

    Aquí tenéis dos muestras de cómo el cine puede acercar la ópera al público que no suele ir a los teatros de ópera. También podéis observar que la escena puede ser innovadora o tradicional sin que ello eche a perder la obra, sino al contrario, ya que en ambos casos se la sirve y potencia.

    También podemos encontrar en el mercado otras películas destinadas en principio al cine que son óperas filmadas, como “Carmen”, “Tosca” o “Madama Butterfly”, protagonizadas por Plácido Domingo, posiblemente el tenor más versátil de la historia y uno de los mejores en todo tipo de repertorio. Podemos encontrar estas obras en DVD.

    Finalmente, comentar otro fenómeno que relaciona cine y ópera. En este caso no se trata de óperas filmadas sino retransmitidas en directo o en diferido. De este modo, podemos acceder a la programación del MET o de cualquier otro teatro desde nuestra butaca en el cine. Es un fenómeno reciente que puede contribuir a popularizar la ópera.

  19. Gracias. Conozco y tengo las “flautas” de Brannagh y Bergman. No puedo añadir nada que mejore tu exposición (¿tu ensayo?).
    Me recuerdo a mí mismo con mi hermano, a los 12 o 13 años, pasmados delante del televisor viendo la Traviata de Zeffirelli con Plácido. Creo que fue la primera ópera que vi. Me sigue gustando igual.
    Tengo cierta debilidad por un Eugenio Onegin dirigido por Solti. El director de la película (he tenido que ir a mirar su nombre) es Peter Weigl.

  20. Regí says:

    De nada. lo hago con gusto. Lo que es una pena que es que no en ópera por televisión, ni pública ni privada. Cuando nacieron las privadas dijeron que aumentaría la competencia y la calidad, pero es mentira. La porquería televisiva es la misma en todos los sitios. Una pena. Ni teatro ni ópera, solo películas de usar y tirar entre montones de anuncios. ¡Cuánto echo de menos a Pilar Miró! Mis primeros Wagner que vi fueron los que ella programó.

    Solti me encanta. Uno de mis favoritos y de los grandes. En DVD, aparte del tu citas, tiene una “Traviata” magnífica con Gheorghiu y una “Mujer sin sombra” de total referencia. Y en CD su referencial “Ring”, “Tannhäuser”, sin olvidarse de “Salomé”-“Elektra” con Nilsson, entre otras maravillas. Yo le tenía mucho cariño al “abuelito”, como le llamaba cariñosamente Máximo Pradera en la extinta “Sinfo Radio” de la Cadena Ser.

    Próxima manifestación : ÓPERA Y CONCIERTOS POR TELEVISIÓN.

  21. Regí says:

    LA BOHÈME. Film (2008)

    La soprano Anna Netrebko y el tenor Rolando Villazón protagonizan “La Bohème”, versión fílmica de la ópera de Puccini, dirigida por Robert Dornhelm. Se trata de la triste historia de amor ambientada en un frío invierno de París en el sigo XIX. Nieva continuamente. Al contrario de lo que ocurre en la ópera, Netrebko al principio encarna a una Mimi segura de sí misma y coqueta. Sólo hacia el final se convierte en una débil tuberculosa.

    La película se rodó en 2008 en Viena. La música y el canto provienen de una grabación realizada 2007 con la Orquesta Sinfónica de la Radio Bávara dirigida por Bertrand de Billy, quien dirigió “Der Ring” en el Liceu con producción de Kupfer. Esta versión de La Bohème se estrenó en cine en 2008, con première en Viena. El “soundtrack” está publicado en DG.

    Excelentes cantantes-actores:

    Anna Netrebko – Mimì
    Rolando Villazón – Rodolfo
    Nicole Cabell – Musetta
    Adrian Eröd – Schaunard
    Ioan Holender – Alcindoro
    Vitalij Kowaljow – Colline
    George Von Bergen – Marcello

    Bertrand De Billy – conductor

    Tráiler:

    “Che gelida manina!”

    “Si, me chiamo Mimí”


    “O soave fanciulla”

    Escena final:

    Aquí la tenemos completa con subtítulos en castellano. La acción empieza en blanco y negro hasta que surge el color. Este recurso se repite en la emotiva escena final. El final emociona hasta el llanto. Produce una sacudida eléctrica que pone la piel de gallina. Mimí aparece pálida, frágil y decrépita. Se hace notar la presencia de la muerte. Rodolfo hace un esfuerzo inmenso por no derrumbarse, pero no puede evitarlo finalmente. Mimí muere. Un compañero le pone la mano en el hombro y le pide que tenga valor. La llama, suplicante, pero nadie responde. La cámara se aleja de la escena. Por más que veo este momento, no puedo evitar que se me ponga la carne de gallina.

    Completa, sin subtítulos, pero con mejor sonido:

    Wagner y Puccini.

    Una obra conmovedora, un drama lacrimógeno típico de Puccini con la muerte final de la heroína, como sucede en Tosca o Butterfly, que son mis tres obras favoritas del compositor italiano. Se trata de auténticos dramas musicales al estilo de lo preconizado por Wagner, donde la música y el texto forman una unidad al servicio del drama. De hecho, el de Lucca presenta influencia wagnerianas entre otras.

    Hay quien se extraña de que me conmueva Puccini siendo wagneriano. No lo entiendo. Los dramas de Wagner también me conmueven. Podríamos decir que el italiano es más “terrenal” mientras que el alemán es más “metafísico”, pero ambos son humanos, profundamente humanos. Los dioses, héroes y personajes legendarios wagnerianos son tan humanos como los hombres y mujeres de Puccini. Temas como el poder, el amor y la muerte están presentes en sus óperas. Si “Der Ring” es una dialéctica entre el poder y el amor, “Tosca” también lo es. Hay un paralelismo entre Alberich y Scarpia, así como entre Brünnhilde y Tosca. Los primeros simbolizan el ansia de poder y su abuso, la renuncia al amor y la lascivia que fuerza a quien no lo desea. Las heroínas son la entrega amorosa desinteresada y el sacrificio voluntario de quien no soporta la vida sin amor. Hay más paralelismos.

    Quizá, una de las diferencias a destacar sea el plano temporal. Mientras Puccini suele localizar la acción en su época o en fechas cercanas, Wagner sitúa sus dramas en época míticas o lejanas, imprecisas y no definidas, excepto en “Meistersinger” que sí tiene referencia histórica. Ahora bien, en ambos casos estamos ante personajes que resultan universales, clásicos y arquetípicos, de manera que siempre tendrán interés en cualquier época, como sucede con los personajes de Skakespeare o Esquilo.

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