Heras-Casado en el MET; Alessandrini en la Catedral de Burgos

Pablo-Heras Casado

Pablo-Heras Casado

No puedo alegrarme más del triunfo rotundo de Pablo-Heras Casado en el foso del Metropolitan Opera. He aquí un fragmento de la crítica de Nueva York el día después del estreno de Carmen.
Añado la crítica sobre una memorable experiencia artística en la Catedral de Burgos con Rinaldo Alessandrini y su Concerto Italiano interpretando a Monteverdi.

    Es difícil que una Carmen salga mal. La partitura de Bizet, sus melodías y la historia son tan fascinantes que la obra brilla incluso cuando los actores principales no tienen el suficiente peso para llevarlo a cabo. Esto es lo que ocurrió en la interpretación de la noche del martes en el Metropolitan Opera, en la que, entre la oscura escenografía de Richard Eyre y la dirección de primera línea de Pablo Heras-Casado hubo energía eléctrica, a pesar de la ausencia de una estrella famosa entre los cantantes.

    La dirección de Heras-Casado rondó lo ideal. Lideró una visión electrizante y sensual de la partitura de Bizet. Estuvo casi siempre en contacto permanente con sus cantantes, y sus tempi, a menudo una muesca o dos más allá de lo “brioso”, enfatizaron el lado salvaje de la ópera. La orquesta del Met mostró su mejor y más suntuoso sonido bajo su dirección.

(Traducción de extracto de New York Classical Review, 1 de octubre de 2014, por Eric C. Simpson)

Concerto Italiano. Dir.: Rinaldo Alessandrini. Escalera Dorada de la Catedral de Burgos.

Una experiencia artística irrepetible
Monteverdi: Vísperas solemnes para la festividad de San Marcos.
Concierto conmemorativo del XXX aniversario de la declaración, por parte de la UNESCO, de la Catedral de Burgos como Patrimonio de la Humanidad.

Alessandrini; Concerto Italiano; Catedral de Burgos, Escalera Dorada

Alessandrini; Concerto Italiano; Catedral de Burgos, Escalera Dorada

Los adjetivos que pueden acercarse a definir este concierto, se aproximan más a aquellos como monumental, fastuoso, grandioso que a otros muy usados como lo sublime, lo perfecto o lo bello. La Fundación Caja de Burgos y la Obra Social “La Caixa” pueden apuntarse un triunfo rotundo en su haber con esta colaboración con el Cabildo Metropolitano por varios motivos. Para empezar, por la altura del hecho musical en sí. En segundo lugar, por el fenómeno artístico total. Y por añadidura, por el éxito de público.
Claudio Monteverdi es, incuestionablemente, uno de los más grandes compositores de la historia. Esta aseveración, lejos de parecer presuntuosa no es más que una verdad sencilla y contundente. Rugió el león de San Marcos Evangelista en cada uno de los tutti de la maravillosa orquesta diseñada por el autor a comienzos del siglo XVII. Probablemente no fui el único espectador que imaginó que sonidos así podían haber provocado la apertura del portal que en la trilogía de Óscar Esquivias conducía al Purgatorio, directamente desde la Escalera Dorada, bajo la cual se encontraban los músicos. Alessandrini reúne todas las cualidades que hacen de un director barroco un verdadero especialista, entre las cuales destaco hoy su sabiduría y su intuición acústica. El discurso fluyó entre todos los movimientos con la cantidad precisa de silencio y resonancia. Por otro lado, su disposición escénica podía haber adquirido mayor presencia dramática, al tiempo que hubiera proporcionado mejor sonoridad a los espectadores más alejados, si los músicos se hubieran situado sobre los escalones. No obstante, Alessandrini no lo juzgó oportuno porque, en su opinión, tal indicación no aparece en la liturgia y el estilo sacro, por definición, sabe prescindir de la escenografía para centrarse en la música y la palabra. Su afán de interpretar esta música de la forma más parecida a como la concibió su autor no sólo es brillante, sino también verdaderamente admirable. Magnífica interpretación en todos los ámbitos. Los adjetivos quedan cortos a una delicadeza tan preciosista en voces e instrumentos.
Al éxito musical, decía, debe unirse la experiencia artística irrepetible. Las bóvedas de la catedral, robusto poema tallado en granito, poseen una cualidad artística que trasciende la belleza plástica: una resonante armonía. Sus piedras sagradas moldean el sonido dotando a la música de la atmósfera ideal, de tal modo que permiten comprender la evolución de la arquitectura religiosa en función de la evolución de la polifonía. Los asistentes que no se encontrasen demasiado alejados del foco sonoro vivieron sin duda una faceta diferente de la catedral, como es la de su capacidad para potenciar el significado de la música que tiene lugar en ella. Tal fue el respeto que la resonancia impuso que no se escuchó entre el público, que abarrotaba el templo, ni una sola de esas inoportunas toses que inundan los momentos de silencio de los conciertos. Una vivencia única no sólo musical, sino de una obra de arte total.

Enrique García Revilla (Diario de Burgos).

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Enrique García Revilla. PhD.
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3 Responses to Heras-Casado en el MET; Alessandrini en la Catedral de Burgos

  1. José Luis says:

    Esta Carmen se retransmitirá en cine el próximo 23 de este mes. La crítica es contundente, qué bien. Y qué experiencia debió ser escuchar (y ver) a Monteverdi en ese auditorio,

  2. Sé que lo ponen en cines, pero aquí en Burgaria no. ¿Sabes si en Pucela se podrá ver? Supongo que Joaquim no tardará en pasar un enlace de internet para verlo desde In Fernem Land: http://ximo.wordpress.com/

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