Suite Ingenua de Antonio José (1928)

¿Por qué este título? Suite ingenua para piano y orquesta de cuerdas.

Antonio José

Antonio José

Antonio José Martínez Palacios (1902-1936) murió a la edad de Mozart y Schubert. Es uno de mis compositores más queridos. En ocasiones, cuando tengo unos minutos, aún me dirijo a los lugares en que vivió y, quedándome pasmado un rato, trato de imaginar cómo fue. Tomo los siguientes textos del libro En tinta roja (Instituto Municipal de Cultura de Burgos, 2002), escrito por su biógrafo y principal estudioso, Miguel Ángel Palacios Garoz. Para comprender qué entendía Antonio José por “ingenuo”, y posiblemente también para tratar de interpretar la obra como él la pensó, no basta con conocer la partitura: conviene realizar un pequeño acercamiento a la personalidad del artista.

Alguien tuvo la gentileza de subir a Youtube una grabación de la obra por la Sinfónica de Castilla y León, dirigida por Alejandro Posada, para el sello NAXOS. Este es el emocionante  segundo movimiento (cargado al mismo tiempo de una tremenda tristeza y de una  esperanza profunda), la balada, basada en la canción popular “Cómo quieres que tenga la cara blanca, si soy carbonerita de Salamanca” (Cancionero de Olmeda, nº 233).

1 de diciembre de 1928. Colegio de San Estanislao, Miraflores del Palo, Málaga. Sr. Emiliano Artiz

Estoy haciendo una Suite para orquesta de cuerda y piano (8 violines primeros, 8 segundos, 6 violas, 6 violoncellos, 2 contrabajos) y la mandaré a un concurso. He escrito una nueva danza. ¡Lo más bonito mío!

8 diciembre de 1928, Málaga

Estoy escribiendo una Suite (Romance, Balada y Danza) para orquesta de cuerda y piano, para presentarla a concurso en Cataluña (8 violines primeros, 8 segundos, 6 violas, 6 violoncellos, 2 contrabajos y piano). En este mes pienso acabarla. Me está saliendo emocionante.

Málaga, 15 diciembre 1928

He terminado ya la Suite para orquesta de cuerda que enviaré a concurso, y estoy haciendo otra copia para mí. La obra me ha salido deliciosamente ingenua.

Burgos, 9 mayo 1931

Se me ha ocurrido de repente avisarle, por si lo quiere oír, que el martes 12 a las 10 y pico de la noche, la orquesta de cuerda del maestro Pecanins radiará desde Barcelona mi Suite ingenua. Esta obra me la están editando ahora en París ¡y en partitura! Cosa rara de veras. Y el maestro Pablo Casals la quiere tocar también con su Orquesta de Barcelona.

Burgos, 16 de mayo 1931.

Mi querido amigo: El maestro Saco del Valle me escribe diciéndome que el próximo 29 dará en la Cultural con su Orquesta Clásica mi Suite ingenua. Aunque es una obra que no doy importancia (aun estando premiada), me gustará saber si les gusta a Vds. y si la recibe bien el público. Al mismo tiempo le agradecería que me enviase un programa de ese concierto.

Dice Palacios:

     La Suite ingenua, para orquesta de cuerda y piano, fue compuesta por Antonio José a finales de 1928, siendo premiada en marzo de 1929, en un concurso celebrado en Lérida, por un jurado integrado por los compositores catalanes Mas y Serracant, Barberá y Cumellas Ribó. Se divide en tres movimientos (“Romance”, “Balada” y “Danza”), que se inspiran en sendos temas del Cancionero de Olmeda (nº 143 y nº233) y de su propia Colección de cantos populares burgaleses (el nº 117, para el tercer tiempo).

De la misma época que la Suite ingenua, es decir, de sus años malagueños, es el poema sinfónico Evocaciones, que el autor trata de explicar de la siguiente manera:

“El senderillo ingenuo que pasa mirando a la era se aleja despacito -con suave tristeza-, empinándose a veces para oír cantar a las mozas desde lejos…”.

Uno de los motivos por los que me atrae este autor es el hecho de que, como Berlioz, también se sentía escritor. En uno de sus artículos titulado “Apunte inútil”, escrito en Málaga en estos días, deja caer el joven este párrafo:

Málaga, como todo el mundo sabe, es bella, sonriente, desbordante y plena de luz y de optimismo; todo allí es alegre: […] y sobre todo, su espléndido y tranquilo mar, cuyo color siempre es ingenuo, tanto en los tonos intensos como en los suaves, y que en sus fantásticos crepúsculos semeja un colosal lago de nácar líquido.” 

¿Acaso indican estas líneas que si lo ingenuo tuviera un color, éste sería el del mar malagueño, el color del modernismo literario? (Darío, Juan Ramón…)

Para Antonio José, lo ingenuo representa lo humilde, lo modesto, lo sencillo, sobrio, austero, pero también lo inocente, lo cándido, la hermosura simple de aquello que existe sin saber que es bonito, como el mar de Málaga, como un senderillo o como una tonada popular. Creo que podría llegar a afirmar que el compositor se definiría a sí mismo como ingenuo. Por tanto, vemos que esta obra surge de la canción popular (“la canción popular es el germen de toda belleza” dijo Antonio José), que constituye el material temático para cada uno de sus movimientos y por consiguiente el alma de la misma. Pero además de alma (el alma del pueblo) y forma (técnica compositiva del autor), la suite posee su propio carácter: un carácter ingenuo que no es fácil de comprender. Podría decirse que no es una obra “de pura raza” burgalesa o meseteña, sino un afortunado cruce entre el alma castellana y el carácter malagueño, eso sí, expresado en un lenguaje que quiere ser europeo, como digno discípulo de Ravel. Dice mi amigo José Luis, y coincido de pleno, que La ingenuidad no es una propiedad cualquiera más de algunas cosas bonitas, es una cualidad que les da una fuerza emocional y una autenticidad muy especial.

La obra completa en este otro enlace: aquí.

Sobre la Sinfonía Castellana de Antonio José, aquí.

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About enriquedeburgos

Enrique García Revilla. PhD.
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6 Responses to Suite Ingenua de Antonio José (1928)

  1. José Luis says:

    “la hermosura simple de aquello que existe sin saber que es bonito” Eso también es muy bonito.

    La ingenuidad no es una propiedad cualquiera más de algunas cosas bonitas, es una cualidad que les da una fuerza emocional y una autenticidad muy especial.

    Ni el nombre conocía, y la muestra es preciosa. Acabo de leer que fue fusilado al empezar la guerra civil…buff

    • Al paredón al comienzo del otoño del 36, tras un par de meses en el penal de Burgos. Así somos los humanos. Debe de estar enterrado en una fosa a treinta kilómetros de la ciudad, cerca de la autovía de Valladolid. Con motivo del centenario de su nacimiento su figura fue popularizada aquí en Burgos, pero ocurrió que los conciertos programados con reestrenos de sus obras orquestales fueron un fiasco de público. Moraleja: Al burgalés no le interesa la música de Antonio José, sino tan solo su muerte para utilizarla con el fin de poder seguir enfrentándonos.

  2. rexval says:

    Sin duda, un buen compositor. La música comunica sentimiento y pasión. Una pena lo que le sucedió,

    • Gracias por tu aportación. Es cierto.
      Y además tuvo mala suerte. Compuso a los veinte años una “Sinfonía Castellana” que envió a alguien y se perdió. También debió perder él con esto bastantes ganas de componer música sinfónica y se volcó entonces con el mundo de los coros en torno al Orfeón Burgalés, que dirigía. Esa Sinfonía fue encontrada cincuenta años después, con la deuda de que su autor no pudo realizar en ella ninguna corrección que, sin duda, hubiera hecho al cabo de unos años de ganar madurez. Ojalá se hubiera quedado en París. Ojalá no hubiera vuelto a España.

      • rexval says:

        Una pena, sin duda. También había un compositor valenciano, Gomis, que viendo que no tenía nada que hacer aquí, se fue a París y pasó su vida entre esta ciudad y Londres. Se le atribuye la autoría del Himno de Riego, pero no está demostrado.

        Saludos.

  3. ¡Gomis! También cuenta con mi “simpatía”. José Melchor Gomis fue uno de los pocos compositores a los que Berlioz mostró -siempre- su amistad y admiración (ambas cosas) de manera incondicional. Escribió sobre él en varias publicaciones y pronunció unas palabras el día de su entierro en el cementerio de Montmartre. Al respecto: Andrés Ruiz Tarazona: Revista Scherzo, diciembre 2003. Dossier: La España de Berlioz.

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