Música y movimiento en el cine.

Música y movimiento en el cine.

Barry Lyndon aparece a caballo.

Barry Lyndon aparece a caballo.

    La música es, además de infinitas cosas, movimiento. La combinación de longitudes de onda en continuo cambio, organizada asimismo en mezcla de timbres e intensidades, provoca una sensación acústica que se desarrolla en el tiempo en variación constante, que no es otra cosa que eso, movimiento en el tiempo.
Por este motivo, la música ha mostrado siempre su disposición hacia la simbiosis, artística o no, con otras disciplinas del movimiento. La danza, evidentemente, es lo primero en lo que se piensa, en todas las variantes que pueda desarrollar y que no trataré de enumerar (mimo, acrobacias…).
El cine posee el movimiento en su esencia. Se trata del movimiento de la imagen proyectada. La música vino a asociarse a él de forma natural, como una necesidad o una consecuencia lógica, en los primeros estadios de su evolución. Tampoco entraré en detalles sobre esto. Desde el punto de vista actual, en el que la banda sonora es inseparable del soporte visual del cine, me ha llamado la atención una convención que tienen los directores de cine, especialmente en obras de acción y aventuras. Se trata de las secuencias de viaje, movimiento, traslado… que apenas incluyen diálogo, apenas influyen en el guión (son una especie de secuencias de transición) y en las que el director trata de lucir su maestría técnica. Ignoro el término específico con que los cineastas denominan a este tipo de escenas. De hecho, reconozco no ser una persona con especial inclinación o afición al cine. No obstante, me llama la atención el hecho de que la eficacia de estas “secuencias de viaje”, independientemente de la perfección técnica que alcancen, depende casi absolutamente de su grado de unión con el movimiento que sugiere la partitura, original o no, que la acompaña. Y, lo que más me interesa de ello es que muchos compositores han dejado algunas de sus más inspirados fragmentos en este tipo de secuencias. Seguro que cualquiera que acceda a este blog es capaz de enumerar muchos ejemplos.
No es este un artículo erudito del tema, sino la exposición de este hecho curioso por parte de alguien ajeno al mundo del cine, a quien se le ocurrió escribirlo tras haber visto con sus hijos la tercera parte de Harry Potter, con música de John Williams:

    Esa escena me recuerda a esta otra. Aunque la altura artística de su música se encuentre a años luz, el efecto de esta otra es perfecto para una película para jóvenes y adolescentes. (Sus dos autores me son desconocidos):

    Una secuencia archiconocida, espléndida, preciosa… y artística:

    Hasta ahora, parece que este tipo de escena es cosa de dos personajes, uno de los cuales es de naturaleza sobrenatural. ¿Será posible? ¿Será cosa del autor? Mucho más que un unísono en las cuerdas.

    Cambiamos de autor: “When Barry met Copland”. El estilo de John Barry, de planos sonoros amplios, se adecua a la perfección a la enormidad del paisaje natural. Aquí no hay personajes de otros mundos. El unísono en las cuerdas representa al hombre y la mencionada amplitud sonora del viento, especialmente del metal, a la enormidad de la llanura norteamericana. Tal vez tratando de evitar la sombra de Williams, Barry encontró su estilo mirando a Copland.

    Espectacular, colorida y de majestuosa pomposidad es la partitura del desfile de cuadrigas de Miklós Rozsa para Ben Hur (1959).

    Enlazamos así con una “secuencia de desplazamiento” de otro tipo, el de carrera. Como no se trata de un personaje único o de una pareja, no hay grandes fragmentos al unísono, aunque no por ello deja de haber melodía, que desarrolla el motivo principal de la película, de John Williams.

   Y como he visto mucha pantalla con mis hijos, entro en un subtipo de “secuencia de desplazamiento” propio de los géneros infantil y juvenil: el desplazamiento en tobogán. Es curiosa la presencia de los toboganes en el cine, como si estos fuesen la cosa más habitual de la vida. Sólo dos ejemplos: Uno jocoso de David Newman y el otro más aún (desconozco el autor).

    Más subtipos: se me ocurren los de persecución y los de huida, que no son necesariamente lo mismo, el de viaje estelar, el desplazamiento submarino, la secuencia del desplazamiento de un barco…

    Y un experimento para finalizar. Con música de primera. Recuerdo cómo en 2001, Una odisea del espacio, tan sólo hubo que “copiar y pegar” El Danubio azul sobre las imágenes de la nave espacial. Se trata ahora de insertar a la célebre escena del viaje en avioneta de Memorias de África, un minuto y pico  de este corte del Preludio a la siesta de un fauno desde el minuto 5’08”. Se puede abrir ambas ventanas y quitar el volumen de la partitura de John Barry. También se puede hacer con cualquier secuencia de desplazamiento “plácido” o “suave”, es decir, por aire o en viaje submarino (por ejemplo, sirven las escenas anteriores de E.T. o de Superman).

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Enrique García Revilla. PhD.
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2 Responses to Música y movimiento en el cine.

  1. José Luis says:

    Estupendo apunte. Y tu idea de poner Debussy con el memorable vuelo de Memorias de Africa es buenísima, déjame que facilite la prueba

    A veces, el segundo personaje sobrenatural es el paisaje. Como en la secuencia esa de Bailando con lobos, aunque en vez de avión sea desde una carreta. Pero el más completo viaje con música que recuerdo ahora es al ritmo de un tractorcillo, el de Straight Story, una peli que debieras intercalar entre las que ves en tu calidad de páter amantissimus.

    Yo hice el experimento montando imágenes de 2001 con Parsifal

    y con Bach y la Misa en Si señor,

    https://anchaesmicasa.wordpress.com/2013/05/18/ebndcd-una-odisea-espacial/

  2. ¡Qué bonita esa secuencia de The straight story! Creo que no conocía ni el título de la película… Sí, pueden salir muchos ejemplos de este tipo. Y lo de los montajes es un invento. Los dos que mencionas quedan perfectos, pero me quedo con uno de ellos: Wagner es algo más de poesía, dramaturgia…, pero Bach representa mejor que nadie la eternidad. (Parece una cita de Óscar Wilde, pero no: mese acaba de ocurrir.)
    Gracias por incluir la secuencia de Memorias de África. Así se facilita el trabajo al lector.

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