Antonio José: ¿Por qué es aún desconocido?

    Todos los estudios de la denominada Generación musical del 27 incluyen de manera indiscutible el nombre de Antonio José (1902-1936) entre sus miembros, junto a los Gombau, Gerhard, los hermanos Halffter, Toldrá, Bacarisse, etc. No obstante, hemos de reconocer que lo hacen invariablemente de forma secundaria, como aceptando que se trata de uno de los hermanos pobres del listado. Si bien, su mérito como compositor fue reconocido en un primer momento por Adolfo Salazar y, a finales del siglo XX por su biógrafo y principal estudioso, Miguel Ángel Palacios Garoz, en dichas listas aparece tan desposeído de composiciones destacables como de apellidos. Prácticamente todos los autores del grupo llevan una mención biográfica y de estilo de suficiente relevancia. Todos excepto Antonio José. Unos pocos datos sobre su vida y algunos títulos constituyen toda la información que se ofrece en notas al programa y comentarios a sus obras.

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Su obra más ambiciosa y significativa, El mozo de mulas, ópera en tres actos basada en el Quijote, permanece sin estrenar, por lo que, no es posible conocer su verdadera altura artística.

    El renovado interés que surgió al hilo de su centenario y, especialmente, tras la publicación del trabajo En tinta roja de Palacios, irrumpió con fuerza en la ciudad de Burgos y, como una moda, paulatinamente ha ido desvaneciéndose. No consideraremos un resultado vano lo conseguido hasta ahora, pues al menos ha servido para acotar históricamente su figura, pero de nuevo reconocemos que su música no llegó a interesar a la ciudadanía. El burgalés, como buen español, vino a entusiasmarse ante la idea del muchacho asesinado y asumió de forma acrítica y sin conocer siquiera el nombre de tres de sus composiciones que se trató de un “genial compositor”. Cierto es que numerosos intérpretes se encuentran incorporando obras a sus respectivos repertorios. Multitud de coros nacionales, solistas de piano y guitarra, e incluso las formaciones sinfónicas más cercanas (orquestas sinfónicas de Burgos y de Castilla y León) programan sus obras con cierta regularidad, pero… Hay algo que parece no llegar para que Antonio José efectúe el salto a la consideración artística que le corresponde.
Al indagar en los datos biográficos de los demás miembros de esta Generación del 27, o Generación de la República, puede uno percatarse de que todos ellos, sin excepción, fueron personajes relativamente longevos. De nuevo, todos menos uno. Antonio José fue fusilado a la edad en que la mayoría de sus colegas de grupo aún no había compuesto sus obras maestras más representativas. Por ello, como es natural, muchos tendemos al romántico ejercicio de imaginación de preguntarnos hasta dónde habría llegado si tan solo le hubieran sido concedidas dos décadas más de vida. ¿Y si hubiera vivido hasta los setenta años? Evidentemente, a la musicología histórica no le interesa el romanticismo de las disquisiciones mentales de los melómanos de provincias. Por ello, la intención de este proyecto es la de ofrecer una valoración en su justa medida de la producción artística real de Antonio José.
Ahora bien, aunque se consiguiese este objetivo, aunque el presente documental obtuviese un éxito espectacular y una popularidad que jamás hubiera esperado alcanzar, seguiría faltando ese “algo” al que hacía referencia anteriormente, por el sencillo motivo de que casi nadie conoce el alcance verdadero de la valía de Antonio José. ¿Por qué? Pondré un ejemplo. Pablo Sorozábal (1897-1988), orquestador exquisito, no vio estrenada su más lograda obra, la ópera Juan José, que compuso casi a los setenta años de edad. En 2009, por vez primera, fue interpretada en versión concierto en su ciudad natal, San Sebastián (estuvieron involucrados Ayuntamiento, gobierno regional, universidades…), y gracias a ello, en febrero de 2016 se produjo finalmente el estreno total en el Teatro de la Zarzuela. Hasta que esto ocurrió, su memoria tuvo que convivir con opiniones que cuestionaban la altura artística del autor, relegado por muchos al rango pretendidamente despectivo de “zarzuelista”. Una vez estrenada Juan José, Sorozábal es, por fin, un compositor reconocido por todos. Al llegar a este punto, la reflexión necesaria que nos hacemos es la siguiente: mientras no se haya estrenado y registrado fonográficamente la obra más ambiciosa de Antonio José, su ópera en tres actos El mozo de mulas, casi nadie sabrá cuál es el lugar que verdaderamente le corresponde en la historia de la música. Es necesario, por tanto, un esfuerzo de los agentes artísticos de Burgos y Castilla y León para conseguir el estreno en versión concierto. El estreno total, con todo su aparato escénico, sólo será posible cuando los programadores de los teatros líricos españoles conozcan la obra a través de una grabación. Sólo entonces, cuando pueda ponderarse objetivamente la magnitud artística de la música y la dramaturgia de El mozo de mulas, finalizada por Alejandro Yagüe, Antonio José dejará de ser un nombre secundario en la relación de compositores del 27.

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Enrique García Revilla. PhD.
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2 Responses to Antonio José: ¿Por qué es aún desconocido?

  1. José Luis says:

    Quizás si se hubiera llamado Giuseppe Antonini, o Antonov. A ver si se logra.

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