STRAUSS: Don Quixote. Notas al programa. OSCyL 11-11-2016

RICHARD STRAUSS (Munich, 1864- Garmish-Partenkirchen, 1949)

Don Quijote, variaciones fantásticas sobre un tema caballeresco, op. 35.

Composición: 1897

Estreno: Colonia, 8 de marzo de 1998.

 Notas al programa. Orquesta Sinfónica de Castilla y León. 11-11-2016

No importa qué digan otros sobre lo que significa la música. El significado de la música no está en las historias. La música no trata sobre cosas. La música, simplemente, es. Consiste en muchas notas y sonidos hermosos, que suenan juntos y que nos producen placer al escucharlos.

Leonard Bernstein.

            Durante el último tercio del siglo XIX se venía librando una controversia ciertamente encarnizada entre aquellos partidarios de que la música absorbiese un contenido literario y quienes defendían que la música representa nada más, y por tanto nada menos, que los propios sonidos que muestra y la maestría del compositor al establecer relación entre ellos. Si bien en la actualidad dicho debate parece poco menos que absurdo, pues la perspectiva histórica del siglo XXI nos permite juzgar la altura artística de una obra independientemente de su correlación con un hipotético contenido extramusical, en aquella época los criterios eran diferentes. Se trataba de un momento en que cada año surgía una de las partituras que nutren hoy nuestras salas de conciertos, y sus protagonistas tenían el convencimiento de estar creando el alimento artístico de la posteridad. A finales del Romanticismo el arte poseía una relevancia social muy superior a la que tiene hoy, relegado prácticamente a la parcela del entretenimiento. La sociedad aún creía en el genio y en el carácter ciertamente superior, aunque humano, de sus creaciones. Por ello, autores y público tendían a considerar en mayor o menor grado  la opinión de los críticos musicales y tomaban apasionado partido por cada una de las corrientes enfrentadas. En el siglo romántico, una de las características principales de la estética musical consiste en la tendencia al sincretismo entre las artes. No fue, por tanto, rara avis Strauss al dejarse inspirar por otras obras de arte a la hora de escribir música.

           quixote Richard Strauss, hombre de mente abierta hacia el futuro, era ante todo un corazón romántico. Nació en un imperio que parecía llamado a guiar el mundo moderno y civilizado y, tras una larga vida, falleció poco después de haber visto desmoronarse por segunda vez a su gran nación y los valores culturales que un día la iluminaron. Pero antes de que esto último ocurriese, fue un joven entusiasta del arte que admiraba a sus románticos maestros. Como tal, compone una serie de poemas sinfónicos cargados de contenido programático. Don Quijote, no sólo no es una excepción, sino que contiene fragmentos que posiblemente representan el mayor acercamiento del compositor hacia la descripción sonora de un contenido programático. Los personajes protagonistas, Quijote y Sancho, se encuentran representados mediante el solo de violonchelo y el de viola, respectivamente. Strauss dejó indicada su prioridad de que fuesen los solistas de cada orquesta (en lugar de artistas invitados) quienes se hicieran cargo de las partes solísticas de la obra. De este modo, Marius Díaz (violonchelo) y Néstor Pou (viola), dos profesores que gozan del aprecio sincero del público de la OSCyL, dan un paso al frente en la presente fiesta castellano-leonesa en torno al IV centenario de la muerte de Cervantes.

            Desde el punto de vista formal, la partitura consiste en una introducción larga y diez variaciones generalmente cortas correspondientes a señalados episodios de la novela. La introducción (denominada Tema) presenta la confusión mental de Alonso Quijano, que será tratado a la manera de un personaje heroico. A su vez quedará establecido el contraste en cuanto a nivel social y cultural con Sancho, que aparecerá también asociado a timbres como el del clarinete bajo y la tuba. La variación I representa el pensamiento noble de Dulcinea y un ataque (poco decidido, verdaderamente) a los molinos de viento. La variación II emplea recursos tímbricos muy atrevidos para describir el rebaño de las desafortunadas ovejas que serán objeto de embestida. El propio Cristóbal Halffter, en su Don Quijote, citará a Strauss con este efecto del frulato en los metales para evocar al ejército de ovejas. En la III se establece un apartado diálogo entre Quijote y Sancho, en que el primero ofrece sus elevados consejos al mundano siervo. La IV corresponde al episodio del asalto a la procesión de penitentes. En la variación V, molido a palos, Don Quijote rememora lo que Joaquín Rodrigo denominó ausencias de Dulcinea. En la VI, culpa al mal de encantamiento, que es su forma de explicar todas las penurias que le acontecen, la transformación de Dulcinea en una campesina vulgar. La VII, que responde al vuelo sobre Clavileño, será tomado como ejemplo de textura a imitar por multitud de compositores de bandas sonoras de finales del siglo XX para escenas de vuelos o viajes fantásticos. La inquietante VIII muestra el episodio de la barca encantada. En la IX confunde a dos monjes, los dos fagotes, con brujos. En la X el héroe muere enfermo tras el enfrentamiento con el bachiller Sansón Carrasco, el caballero de la Blanca Luna. Ahora bien, a pesar de lo “bien traído” que se encuentra el programa extramusical en relación con la música, la partitura, como ocurre con todas las obras programáticas de factura sobresaliente, destaca por sí misma y, tal como afirmó Leonard Bernstein en el primero de sus Conciertos para jóvenes (1958) en un brillante ejemplo tomado precisamente de este Don Quijote, la música puede adoptar el significado que cada oyente quiera otorgarle. Y, del mismo modo en que uno puede abrir el Quijote aleatoriamente por el simple placer de recrearse en la belleza del discurso escrito, también el Don Quijote  de Strauss se desarrolla con el gozo de cada momento estético.

            No puede afirmarse que Don Quijote de Strauss sea la más importante partitura musical basada en Don Quijote. Si esta misma pregunta le es formulada a un bailarín, posiblemente hablaría de Minkus; si a un cantante de ópera, podría responder que Massenet; en el caso de que el preguntado fuese un compositor español del XX, no sería extraño que concediera el honor a El retablo de Maese Pedro, de Falla. Por añadidura, habrá que ver en qué lugar situará el paso del tiempo al Don Quijote de Halffter. Así pues, siguiendo a Bernstein, que cada cual establezca su criterio y disfrute de toda buena música.

Enrique García Revilla

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Enrique García Revilla. PhD.
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2 Responses to STRAUSS: Don Quixote. Notas al programa. OSCyL 11-11-2016

  1. José Luis says:

    Magníficas notas, apostaría a que las tuyas son las preferidas por la mayoria de aficionados.
    Y por cierto, no sé si habrás visto quien es el cello aquí:

  2. Hombre, gracias.
    ¡Ya somos Pablistas! Pablo Ferrández, ¡vaya músico!

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